¿Qué es un reptil? ¡Todo lo que necesitas saber!

Para entender la definición de reptil , es importante destacar primero que son animales sobre los que más ideas erróneas se tienen.

Se confirmaron mitos y leyendas acerca de estos seres vivos que no son ciertos, que es dificultoso para los individuos conocer la realidad en lo que respecta a estos animales.

Muchas personas piensan todavía que el cuerpo de las serpientes es viscoso. Otras están convencidas de que una tortuga decapitada no muere hasta la puesta del sol. Hay quien piensa que una serpiente puede hipnotizar a su presa con sólo clavar la vista en ella.

Otras personas están absolutamente seguras de que los luciones tienen la habilidad de dividir su cuerpo en fragmentos para rehacerlo más tarde. Caimanes, serpientes , lagartos. Los nombres por sí solos, excitan nuestra imaginación.

Los reptiles son animales que han desempeñado un importante papel tanto en el folklore como en las religiones de la humanidad desde los principios de la historia.

Exceptuando las tortugas, ningún tipo de reptil ha gozado nunca de las simpatías del género humano. Un ejemplo claro de lo anterior, es el conocido relato de la serpiente del Paraíso Terrenal.

Para muchas personas, esta es la razón suficiente para convencerlas de que las serpientes son seres traicioneros y viles. Un reptil ocupa la posición intermedia entre los 5 grupos de animales vertebrados.

Características básicas de los reptiles

Están más desarrollados que los peces y los anfibios, pero, en la escala de la vida animal, son menores a las aves y a los mamíferos.

Los reptiles no tienen piel húmeda ni resbalosa como un buen porcentaje de animales anfibios. En vez de ello, están cubiertos en una gran cantidad de escamas o de caparazones con callos.

Estos animales respiran gracias a los pulmones y dar a luz a sus crías, ponen huevos, o los mantienen dentro de su organismo hasta que están desarrollados por completo. El aspecto y los hábitos de los pequeñuelos son semejantes a los de sus padres.

Estas criaturas no sufren transformaciones en sus cuerpos (de huevo a larva y luego a animal ya adulto) como ocurre siempre con las ranas y los sapos.

¿De sangre caliente o de sangre fría?

Sin embargo tanto los reptiles como los anfibios y los peces, son animales de sangre fría. En contraste con las aves y los mamíferos que tienen sangre caliente, la temperatura del cuerpo de los reptiles varía con el medio ambiente.

Esta circunstancia es la que determina los lugares donde los reptiles pueden vivir, así como las estaciones del año y las horas del día en que pueden están en actividad. Los reptiles que viven en lugares de clima templado, generalmente desarrollan su actividad cuando la temperatura es de 21 grados o aun más alta.

Aquellos que viven en los trópicos o en los desiertos tórridos, requieren de una temperatura más alta para sobreponerse a su pereza.

 Cómo se protegen los reptiles

Los reptiles rara vez muerden a las personas a no ser que éstas los provoquen. Si las muerden es para protegerse ellos mismos, o bien para defender sus crías o sus huevos. Generalmente, antes de atacar tratan de huir.

La Defensa De Los Reptiles

Una posible excepción es la serpiente africana llamada áspid de Egipto, que ésta desprovista de capuchón y es una de las cobras venenosas. Se ha dicho que esas cobras atacan sin haber sido provocadas, aunque recientes observaciones hacen dudoso esto.

Algunas cobras africanas, como las llamadas áspid esputante, despiden su veneno con absoluta exactitud hasta una distancia de cuatro metros. Las cobras de otras especies se hacen pasar por muertas hasta que su enemigo está cerca, entonces se desenrollan y les inyectan su mortal veneno.

De diez mil a veinte mil personas mueren anualmente en Pakistán y en la India a causa de las mordeduras de serpientes, especialmente de las cobras y los áspides. Los oficiales de Salubridad Pública aseguran que hay más muertes causadas por las picaduras de los insectos que por las mordeduras de serpiente.

Normalmente la mordedura de un reptil venenosos mata o paraliza a su víctima,más bien que como mecanismo defensivo. El veneno contiene un jugo digestivo que empieza a destruir los tejidos de la presa aun antes de que la víctima haya sido tragada por la víbora.

En la República Mexicana existe un lagarto venenoso (monstruo del Gila) y tres tipos de serpientes venenosas. Dos de éstas son víboras cornudas, así llamadas por tener una pequeña prominencia a cada lado de la cabeza, entre el ojo y las fosas nasales.

Estas son las serpientes de cascabel con más de 20 especies y las mocasines (la mocasín terrestre y la de agua). El tercer grupo lo componen las serpientes coralillo, parientes de las cobras. El veneno de esta serpiente es mucho más potente que el de las cobras.

Afecta a los nervios y puede causar una muerte inmediata. La mordedura de la cobra, algunas veces hace un efecto tan rápido que la víctima muere en algunos minutos. El veneno del monstruo del Gila (y del temacuilcahuyo, que se encuentra en México, otro lagarto venenoso) también afecta los nervios.

El veneno fluye de las glándulas situadas en la mandíbula inferior a la boca y de allí pasa a los dientes acanalados. Este método de introducir el veneno es lento e ineficaz. Los lagartos pueden morder y aun masticar por varios minutos antes de que el veneno llegue a la herida.

El veneno de las víboras cornudas afecta más la sangre y la carne que los nervios. Algunas de estas víboras, como el crótalo diamantino, son sumamente peligrosas, al contrario de otras como el zolcuate y la boca blanca, que casi nunca matan a una persona.

Algunas serpientes tienen jugos digestivos con venenos no muy potentes que solamente las ayudan a dominar a sus víctimas. Las serpientes con colmillos traseros en el maxilar pertenecen a este grupo tienen dientes acalanados en la parte trasera de la boca, en vez de colmillos hipodérmicos en la parte anterior de ésta. Generalmente el veneno causa solamente un efecto ligero en el hombre, no así en los animales para los cuales es tóxico.

Los reptiles que carecen de veneno, que son la mayoría, se protegen en otras formas. Las tortugas Arrau, si se les acosa, reaccionan con la velocidad de una serpiente. Sus poderosas mandíbulas pueden causar profundas heridas. Una tortuga Arrau adulta puede dejar a un hombre con un dedo menos.

La Reacción De Los Reptiles

Algunas de las enormes tortugas marinas también pueden ser peligrosas cuando las atrapan o molestan. Se sabe que las tortugas laúd, las más grandes de las tortugas marinas, han roto de una mordida remos de madera, como si fuera de papel. La tortuga de Ridley, la más pequeña de las especies marinas, se enfurece tanto cuando la atrapan, que muerde rabiosamente cualquier cosa que se mueva; y puede morir del furor si no se la devuelve al agua inmediatamente.

Los caimanes y los cocodrilos tienen innumerables dientes en las mandíbulas. Al sujetar cualquier cosa entre ellos, retuercen y voltean a sus presas. Tan peligrosa como los dientes de estos reptiles es su poderosa cola, que pueden azotar con una enorme fuerza, suficiente para romper la pierna de un hombre de un solo golpe.

Muchas serpientes y lagartos que no son venenosos, muerden si se les azuza. Cuando estas serpientes hieren y se retiran, sus dientes, en forma de gancho a menudo abren la piel y causan una abundante hemorragia. Pocas son realmente las serpientes que tienen dientes suficientemente grandes para causar heridas profundas.

Por lo general, los lagartos al igual que las tortugas, sólo pellizcan la piel. Rara vez causan heridas. El daño que hagan depende de su tamaño. Un varano de un metro y medio a dos metros de largo puede ser tan formidable como un caimán o un cocodrilo del mismo tamaño.

Los camaleones pueden cambiar de color, adoptando el de su medio ambiente. Los anolis de la Carolina, no sólo cambian de color de acuerdo con los alrededores sino también según las alteraciones internas o excitaciones externas. Un lagarto, al estar excitado, adquiere una tonalidad verde; si se encuentra en calma, presenta un color café pardusco. Otros reptiles tienen manchas y costras que hacen difícil distinguirlos en el sitio donde se encuentran.

A menudo, también su forma los ayuda a esconderse. Algunos tienen la apariencia irregular de una hoja y otros se parecen a las ramas y los retoños de un árbol. Muchos lagartos, como los escincos y los luciones comunes, pierden las colas en el momento de ser atrapados.

Los lagartos siguen su camino apresuradamente y dejan detrás las colas aún vibrantes. Con el tiempo se les desarrollan nuevos apéndices caudales. La cola de un escinco africano está cubierta de agudas púas y cuando el animal se entierra en la arena para escapar, mete primero la cabeza y deja la espinosa cola tapando la entrada.

Otro escinco, tan espinoso como el anterior, sujeta la cola con la boca y se hace una pelota. Las agudas púas hacen que sea tan difícil acercársele como a un puercoespín. Los lagartos ocelados se arrastran hasta las grietas de las rocas y después inflan sus cuerpos para rellenar el hueco. Los aborígenes que cazan a estos animales usan varas puntiagudas para atravesar los pulmones del animal y desinflarlo.

Hay una tortuga africana que tiene un caparazón tan extremadamente flexible, que la hace aparecer como un monstruo, comparada con otras tortugas. Al igual que el lagarto ocelado, esta tortuga se esconde entre las grietas e infla los pulmones para quedar fija entre las rocas.

A menudo, cuando una serpiente o un lagarto engrosa la garganta y enseña un cuello orlado y calloso para asustar y alejar a los intrusos, se puede admirar una serie de colores brillantes. Las cobras dilatan su collar cuando están nerviosas. Logran hacer esto al estirar las alargadas capas de músculo, que se encuentran en la región del cuello.

Luego avanzan serpenteando en forma amenazante, con la cabeza erguida y dispuesta al ataque, o a la defensa. Otras serpientes tienen colores brillantes bajo la piel de la cola, que levantan amenazadoramente como las cobras lo hacen con la cabeza.

La venenosa serpiente coralillo, que tiene franjas brillantes de colores negro y amarillo, se parece mucho a la inofensiva serpiente real. La mayoría de los reptiles silban, exhalando el aire de los pulmones. Algunos pueden darle un tono extremadamente amenazante a su silbido. A menudo, cuando silban adoptan actitudes imponentes.

El clamidosaurio de King, por ejemplo silba y abre la boca todo lo que puede. El interior de la boca es amarillo y los dientes son grandes. Los lagartos cornudos se pavonean, silban y atacan audazmente al enemigo. Algunas veces, gotas de sangre chorrean de las comisuras de los ojos. Muchas serpientes sacuden la cola cuando están excitadas. Algunas veces, la cola golpea contra hojas secas u otros objetos y producen ruidos extraños.

La serpiente de cascabel, naturalmente, tiene zumbadores interiores. Sin embargo, no siempre los hace vibrar antes de atacar. Algunos reptiles aparentan estar muertos para confundir a sus atacantes. Una de las serpientes comedoras de caracoles, de México, cuando se le molesta se deja caer al suelo desde las ramas de un árbol y toma apariencia de una rama seca.

La víbora bufidora de Centro y Norteamérica puede representar una verdadera exhibición para cualquiera que la quiera ver de principio a fín. Primero, la serpiente levanta la cabeza y aplana el cuerpo, silbando y haciendo ondear la cabeza como una cobra.

También aparenta tirar mordiscos sin abrir realmente la boca para morder. Si esto falla y el intruso no se retira, la serpiente representa el segundo acto. Esta vez desempeña el papel de muerta. Empieza por retorcerse en el suelo como si estuviera muriendo entre convulsiones.

La lengua le cuelga de la boca en forma más dramática y aun llega a devolver el último alimento ingerido. Luego, queda inmóvil, con el lomo sobre el suelo. Aun después de haberse quedado quieta y aparentar estar muerta, se volteará rápidamente sobre la espalda si una persona curiosa trata de levantarla.

Por último, muchos reptiles despiden olores que varían desde medianamente desagradables hasta altamente ofensivos. Estos olores se producen en algunas especies durante la época del apareamiento. Cuando un caimán macho, por ejemplo, bufa, esparce a la vez un olor producido por las glándulas colocadas bajo la mandíbula inferior.

El olor puede ser venteado a una distancia de cientos de metros y se cree que atrae a la hembra. También muchas tortugas, serpientes y lagartijas despiden olores en época de la brama. Otras especies, como la terrapene asfixiante y algunas serpientes acuáticas, despiden olores de almizcle nauseabundos, cuando se les molesta o se les llega a inquietar.

Qué edad pueden alcanzar los reptiles

Las tortugas y el hombre viven más que cualquier otro animal. Hay pruebas de que ambos han llegado a los ciento cincuenta años. Se sabe de una tortuga que ha vivido en cautiverio por el increíble período de ciento cincuenta y dos años, y se calcula que fue capturada al tener entre veinticinco y cincuenta años ya cumplidos.

A menudo se exagera la edad de los reptiles. Antiguamente se creía que cualquier caimán o cocodrilo de gran tamaño, por fuerza debía tener varios cientos de años. Ahora se sabe que estos reptiles rara vez pasan de los cincuenta. El promedio de vida de un caimán americano, en cautiverio, es de 56 años.

Al igual que los caimanes, las tortugas de la Carolina llegan a los 50 años, y se sabe que algunas de ellas han vivido más de cien años.

Hay personas que al encontrar una tortuga de la Carolina frecuentemente graban su nombre y la fecha en el caparazón de la tortuga para soltarla después. Cuando las tortugas se encuentran de nuevo, las fechas son difíciles de leer y si hay alguna duda, los cuentistas nos dirán que era una fecha antiquísima.

También puede suceder que algún bromista grabe el nombre de alguna persona famosa que vivió hace un siglo o más. Se encuentran nombres como el de Jorge Washington, Daniel Boone o Tomás Jefferson, inscritos en los carpachos de las tortugas con fechas anteriores al descubrimiento de América. Estas son noticias sensacionales para los periódicos.

De todos los datos sobre la edad de los reptiles, los más dignos de confianza son los de los parques zoológicos y lugares donde cuidan de los animales silvestres. También ayudan los datos de los dueños de animales domesticados que han anotado con exactitud la fecha en que capturaron a sus animalitos.

Hay una tortuga de 50 años en el zoológico de Estados Unidos que fue capturada por Teodoro Roosevelt. Una cobra de labios negros vivió más de 29 años en un zoológico, mientras que una anaconda duró 28 años y una boa multicolor permaneció en un zoológico 27 años.

Un buen numero de serpientes ha vivido más de veinte años, en cautiverio y una anfisbaena fuliginosa, un saurio de vida subterránea, vivió en Europa durante 32 años. Parte de las ideas falsas que se tienen acerca de la edad de los reptiles se debió a la creencia de que se desarrollan muy lentamente.

Hasta hace poco supimos lo rápidamente que crecen. Las tortugas verdes pueden desarrollar caparazones de casi un metro de longitud en un espacio de tiempo tan corto como diez años. Al llegar a este tamaño ya no crecen más, pero pueden continuar viviendo por muchos años.

Las tortugas galapaguenses alcanzan en un término de 15 años, un peso de 180 kilos. Los caimanes y los cocodrilos crecen unos 30 centímetros por año. Un caimán americano, a los 5 años, puede medir un metro cuarenta centímetros de largo y pesar 22 kilos.

A los diez años de edad podrá medir casi 3 metros de longuitud y pesar cerca de 120 kilos. Al alcanzar este tamaño crece mucho más lentamente. De vez en cuando, unos cuantos reptiles logran, al igual que los hombres, superar el término medio de vida.

La alimentación de los reptiles

La mayor parte de los reptiles se alimenta de otros seres vivos. La alimentación de reptiles por lo general se encuentra relacionada con los animales de sangre caliente, mientras que otros sólo de sangre fría.

Unas cuantas especies son estrictamente vegetarianas. Si los reptiles no pueden conseguir inmediatamente su alimento preferido, le buscan un substituto. Solamente unos cuantos son exigentes en sus hábitos alimenticios.

La tortuga de la Carolina, por ejemplo, ingiere insectos, gusanos y otros animales pequeños que encuentra a su paso en el suelo de los bosques. También le gustan las frutas y las bayas. De vez en cuando, alguien encuentra una tortuga de la Carolina que, habiendo descubierto un pedazo de terreno donde crecen las bayas, come tal cantidad de éstas, que engorda tanto que no puede esconder la cabeza y las patas en el caparazón.

Las tortugas gigantes son vegetarianas. Las que están en cautiverio, pueden ser obligadas a caminar y llevar a pasear niños sobre su lomo. Un chico con maña puede llevar el “timón” y conducir a estos “tanques vivientes” adonde él quiera, si lleva una manzana o un plátano amarrado a una cuerda y la sostiene frente a la cabeza de la tortuga.

Por supuesto que llegará, si no tiene prisa en hacerlo. Pocas son las tortugas que han desarrollado hábitos alimenticios especiales o métodos definidos para conseguir comida.

Las tortugas manchadas que habitan en los estanques de agua fresca, en la región este de los Estados Unidos, ingieren una variedad de insectos, caracoles y otros animales que encuentran en el agua o a lo largo de las orillas. Parece raro, pero únicamente pueden comer con la cabeza bajo el agua, aunque tengan que salir a la superficie para respirar.

Las tortugas mordedoras, que habitan en los pantanos del sur de los Estados Unidos, son reptiles perezosos y de gran apetito. Son difíciles de distinguir entre las rocas y los troncos que se encuentran a su alrededor, por estar cubiertas de musgo, sanguijuelas, lodo y desperdicio, que les da la tonalidad del ambiente.

Cuando una tortuga mordedora tiene hambre, abre su enorme boca, atrae a su víctima y la devora. La membrana que cubre el hocico de estos animales tiene motas de color y bordes de piel que ondean en el agua y ayudan a disimular el gran contorno del hocico.

Su lengua tiene la forma de un dedo erecto y cuando estos reptiles tienen la boca abierta, actúa como cebo para atraer las presas. En una tortuga joven la punta de la lengua es delgada y roja, y parece un gusano; en las tortugas viejas es de color blanco.

Al mover la lengua atraen la atención de los peces que pasan cerca, pero pobre del pez que crea que aquello va a ser para él un gran alimento, porque al tratar de arremeter contra el “gusano” se encontrará, de repente, dentro de la boca de la tortuga, cerrada de golpe y con las grandes mandíbulas bien apretadas.

Hay una tortuga sudamericana que también tiene un modo peculiar para atrapar a los peces. Cuando ve que un posible alimento se acerca, abre la boca rápidamente y ensancha la garganta. El agua entra precipitadamente para llenar la boca abierta y las cavidades de la garganta. El pez es entonces, literalmente, succionado.

Las tortugas incidentalmente no tienen dientes. La mayor parte de ellas tienen bordes filosos y cortantes en las mandíbulas, que actúan como los dientes de una sierra, para destrozar la comida. Algunas tortugas usan las patas y las garras para asir la comida conforme la destrozan para tragársela.

Entre las culebras hay muy pocas con hábitos especiales de alimentación. Hay una víbora europea que se alimenta exclusivamente de saltamontes.

En México y Centroamérica hay víboras que prefieren los caracoles y las babosas. La colubrina, que habita en las aguas dulces, en los Estados Unidos, prefiere el langostino y una de las serpientes de la familia de los boideos, que presentan extremidades posteriores, se alimenta de cangrejos.

La serpiente comedora de huevos, del África, ha desarrollado en forma adecuada, un aparato para ingerir los huevos.

En la garganta tiene salientes tan afilados como navajas. Estos provienen de las vértebras cervicales. Tan pronto como un huevo ha sido tragado, la serpiente aprieta la garganta y el cascarón se desliza.

El cascarón queda triturado al contraer la serpiente más aún los músculos de la garganta. El huevo llega al estómago de la serpiente, mientras ésta vomita al cascarón.

Las serpientes siempre tragan la comida entera, y es realmente asombroso ver cómo son capaces de engullir animales de cuerpo más grande en diámetro que el suyo propio.

Pueden llevar a cabo esta hazaña porque poseen una articulación especial en las mandíbulas inferiores que les permite un mayor ensanchamiento.

También pueden estirar las mandíbulas hacia adelante, por estar unidas por un ligamento elástico. A medida que la serpiente mueve las mandíbulas de un lado a otro, la comida va resbalando. Mantiene fijos los dientes para que, así, si la presa está viva y se resiste, no pueda librarse.

Si la victima es grande, la serpiente la traga lentamente, tomándose varias horas para terminar de engullir el alimento. La piel se estira y las costillas, que tienen movimiento libre, se alzan para dejar pasar la comida conforme la engulle.

Las anacondas y los pitones son lo suficientemente grandes para comer animales de la talla de un cerdo o de un venado.

Todas las serpientes son carnívoras. Tienen jugos digestivos muy fuertes que disuelven el alimento rápidamente, aun cuando se trate de comida tan difícil de digerir como son los huesos y las conchas.

Gigantes vivientes que todavía existen 

La época de los grandes dinosaurios pasó a la historia, aunque también en nuestros tiempos todavía existen reptiles gigantescos.

Varias especies de enormes tortugas habitan en las aguas cálidas de los océanos de todo el mundo. La más grande de éstas es la Laúd. Una tortuga de esta especie fue atrapada no muy lejos de la costa de Canadá y tenía un peso de más de 700 kilos.

Sus patas medían más de dos metros y medio de longitud. Se cree que algunos de estos reptiles llegan a pesar cerca de una tonelada.

Hay tortugas terrestres muy voluminosas y con patas del tipo de las del elefante. Varias clases que se encuentran en Asia y África pesan cerca de 50 kilos pero las más grandes son las que viven en las Islas Galápagos, de origen volcánico y que se encuentra a unos 1000 kilómetros al oeste de la costa de Sudamérica.

Algunos de estos gigantes vivientes llegan a pesar 275 kilos o más. Las serpientes de mayor tamaño son las de los trópicos. Por mucho tiempo se creyó que el pitón tigrino del Asia era el más grande entre estos reptiles.

Hay datos que demuestran que las tortugas verdes, a veces, llegan a pesar 400 kilos, aunque cualquier tortuga con un peso superior a 200 kilos ya se considera grande. Es interesante saber que una tortuga verde que pese menos de sesenta kilos es llamada “pollo” por los pescadores que comercian con estos animales.

Las más grandes de las tortugas de agua dulce es la tortuga mordedora, que se encuentra en el sur de los Estados Unidos. Se sabe que alcanza un peso de 100 kilos, y hay pruebas de que puede pesar más aún.

Existen pruebas de que una serpiente de esta especie llega a medir 10 metros de longitud. Sin embargo se han recibido de las selvas sudamericanas informes tan dignos de confianza como el anterior, comunicando el haber encontrado anacondas de 12 o 13 metros. Ninguno de estos ejemplares ha llegado a la civilización.

Las anacondas son más pesadas que los delgados pitones. Una anaconda de siete metros, por ejemplo, llega a pesar cerca de ciento veinte kilos, o sea quizá cuarenta y cinco kilos más que un pitón del mismo largo.

Entre otras serpientes se encuentran las venenosas elapinas que abundan en Centroamérica. Pasan de cuatro metros de longitud. Las venenosas cobras de anteojos de Asia exceden los seis metros de longitud. En los Estados Unidos, el crótalo diamantino rara vez alcanza una longitud de tres y medio metros y su diámetro es menor del brazo de un hombre.

Las serpientes toro, las culebras índigo, los cencuates y las chirrioneras, también llegan a medir cerca de dos y medio metros. El mayor de los lagartos es el dragón de Komodo, que habita únicamente en las islas de Komodo, Rintja, Padar y West Flores. Dicho lagarto alcanza una longitud de tres metros y llega a pesar cien kilos o más. El Dragón de Komodo pertenece a la familia de los varánidos.

Hay un número considerable de varanos en Asia y en África. Algunos de ellos miden hasta dos metros de longitud. Las iguanas son igualmente saurios de gran tamaño. Otro saurio gigantesco es el llamado lución, que a veces mide más de de un metro. El monstruo del Gila y el lagarto ocelado son los saurios más pesados.

Estos dos animales miden más de sesenta centímetros de longitud y tienen cuerpos muy voluminosos. Sin embargo, los reptiles más terribles por su apariencia, rapidez y ferocidad son los descendientes de los antiguos dinosaurios: los cocodrilos, los caimanes y gaviales.

En comparación con estos animales, las grandes tortugas, las serpientes y los lagartos son pequeños. Por ejemplo, pocas serpientes miden más de un metro. El tamaño medio entre las lagartijas es de quince a veinte centímetros, y la mayor parte de las tortugas pesan entre quinientos gramos y un kilo. En cambio, los caimanes, los cocodrilos y los gaviales son mucho más grandes.

El más pequeño es el cocodrilo enano del África que alcanza un metro de largo. La mayor parte de estos reptiles miden de dos metros en adelante.

Se sabe que los cocodrilos miden hasta ocho metros de largo, los gaviales pasan de los siete metros y aunque el caimán americano rara vez pasa de los cuatro metros de largo, se tienen datos de que en otros tiempos alcanzaban una longitud de más de seis metros.

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