La diabetes, bien encarada, es una dolencia que no debería causar ansiedad al paciente o a su familia. Sin embargo, como el diabético debe ajustarse siempre a una dieta específica –forma parte ineludible de su tratamiento– es común que surjan tensiones y preocupaciones entre quienes comparten la mesa con él. Aquí interviene casi siempre el factor emocional.

A veces, quienes están en la cocina intentan compensar las restricciones del enfermo permitiéndoles comer libremente en relación a los alimentos autorizados, sin tener en cuenta que en la dieta la cantidad es tan importante como la calidad.

En otros casos, la familia asume una actitud temerosa y sobreprotectora limitando exageradamente la alimentación y ofreciendo al enfermo menúes monótonos y preparaciones desabridas. A la larga, el diabético se deprime, o se torna agresivo, enfrentando siempre con rebeldía y angustia el tema cotidiano de “la comida”.

Se trata de una enfermedad metabólica que compromete la capacidad del cuerpo para usar los carbohidratos (harinas y azúcares). El uso de los carbohidratos depende de la insulina, una hormona que se fabrica en el páncreas, un órgano del cuerpo.

En la diabetes, la insulina no se produce adecuadamente o no hay insulina. El azúcar no puede entrar en las células, por lo tanto se concentra en el torrente sanguíneo y también pasa a la orina. El resultado es que a pesar de tener exceso de azúcar en la sangre, las células carecen de ella y no pueden funcionar correctamente.

Es por ello que en esta dieta, hay que conocer el manejo individual de los carbohidratos. Bien planeada, aún con ciertas limitaciones, puede resultar rica y variada.

El diabético debe aprender a convivir con su problema, conociendo qué, cuánto y cómo debe comer para sentirse satisfecho, mantenerse controlado y en buen estado de salud. Este tratamiento se completa con actividad física acorde a su edad y estado general- y a la medicación que prescribe el especialista.

¿Cómo encarar la dieta para prevenir la diabetes?

Siempre, para cumplir una dieta, se deben conocer las causas por las cuales ciertos alimentos están permitidos y otros no. Ello asegura una mejor comprensión del tratamiento.

En el caso de la dieta del diabético se seleccionan los hidratos de carbono y se vigilan también las proteínas y las grasas, dado que es una enfermedad que afecta a todos los metabolismos.

Es así como esta dieta varía según el momento de la vida en que se presenta la enfermedad y según se le haya prescripto o no medicación.

Pero hay reglas generales que deben seguir todos los diabéticos, ya que las mismas contribuyen a su bienestar, liberándolos de preocupaciones relacionadas con las comidas y facilitando el cumplimiento del régimen indicado.

Los alimentos ricos para personas con diabetes

Cuando hay enfermedades que nos exigen dejar algunos alimentos porque son dañinos, generalmente el cambio es frustrante y cuesta mucho acostumbrarse a la idea de no poder tener la libertad con la que se contaba para escoger la comida; pero tenemos algunos alimentos tan ricos que no vas a recordar con nostalgia nunca tu antigua dieta.

Las personas con diabetes saben como esta enfermedad hace que tu cuerpo se vuelva vulnerable, para combatir con ello tenemos la combinación ideal de alimentos con vitaminas, potasio, antioxidantes, fibra y todo lo que necesitas.

Frutas

Algunas seguramente ya te gustaban y no sabías que eran buenas para tu salud, las fresas y moras son las más comunes y como tienen abundante vitamina C, no son solo buenas para tu páncreas, sino que disminuyen el daño causado por los radicales libres

¿Qué es eso? Nada más y nada menos que del envejecimiento del cuerpo y la creación de enfermedades como artritis y cáncer, así que son una pequeña fuente de juventud también.

También las naranjas, limones y limas no son solo ricas en vitamina C sino que también en fibras solubles, que ayudan a regular la presión y la glucosa, cosa que es realmente importante.

Además como contienen bastante fibra, dan sensación de saciedad y podrás esperar en paz a tu siguiente comida.

Verduras

Lo primero que debes de ver no es el vegetal como tal, sino el color de sus hojas, pues los vegetales con hojas de color verde oscuro tienen muy pocos carbohidratos y calorías, por consiguiente, no van a ocasionar ningún tipo de modificación en tu peso, no vas a preocuparte por eso en ningún momento.

Las espinacas por ejemplo, tienen un número de vitaminas que ni imaginas: A, B2, B6, C, E y K entre las más destacadas. Esto ayuda directamente a tu visión, a la salud de tu piel y además a combatir infecciones en general.

Estas mismas tienen también ricas cantidades de minerales y es sabido de todos que el hierro es ideal para mantener tu sangre en óptimas condiciones y que el calcio lo es igual para los huesos.

Ahora definitivamente debes incluir la espinaca entre tus ensaladas y acompañada de coles verdes, tendrás una dieta saludable y totalmente segura para tus niveles de azúcar, glucosa, presión e insulina. Las personas con diabetes ya pueden sacar de su cabeza que tienen limitaciones y comer rico.

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