Los peligros del incienso

El incienso es una sustancia presente en diferentes arboles resinosos y también se conoce de este modo a la fragancia o humo que desprende al ser quemado.

incienso

Inhalar el humo de una vara de incienso quizás no parezca significativo, pero deberías conocer mejor acerca de qué contiene y el daño que produce.

Índice

    ¿Qué contiene el incienso?

    Disponible en dos tipos, para quema directa o indirecta, estos aromatizadores se componen por una mezcla de resinas de origen vegetal como la de pino, de copal, mirra, olíbano, estoraque y benjuí entre las más utilizadas.

    Se añaden a la mixtura aceites esenciales que pueden ser vegetales o de origen animal para resaltar su aroma. 

    Respecto a sus formatos, para la quema indirecta, la mezcla de los componentes requiere de una preparación previa al uso.

    No se encienden directamente, sino que su aroma se desprende por la acción del calor que transmiten las brasas de carbón vegetal sobre las que se mantiene en contacto.

    Este tipo es mayormente utilizado por culturas que mantienen costumbres ancestrales y en la práctica de ritos, bendiciones o ceremonias ancestrales. 

    peligro del incienso

    El incienso de prendido directo, que comúnmente se encuentra en la venta comercial y que no requiere de una elaboración previa, debe iniciarse quemandolo con una llama para luego apagarla.

    Su aroma continuará desprendiéndose en la estela de humo que despide mientras se consume.

    Estos, en formato de espiral, conos o varas, son los más elegidos por su comodidad y facilidad de obtención en el mercado.

    ¿Qué tan toxico es el humo del incienso? 

    Cada uno de los componentes del incienso, también conocido como sahumerio en su distribución masiva, es perjudicial por sí mismo.

    Al encenderse, el humo que expele contiene partículas ultra finas que al ser inhaladas pueden depositarse en los pulmones resultando peligrosas para la salud al causar inflamaciones, irritación, goteo nasal, tos o expectoración entre otras afecciones y molestias. 

    El nivel de toxicidad puede variar según el origen de sus componentes y producción.

    Los de proveniencia vegetal o animal, aunque continúen siendo peligrosos, pueden calificarse como menos nocivos para la salud que los producidos industrialmente. 

    Estos últimos, artificiales, se elaboran con resinas y aceites al igual que los naturales, pero contienen el agregado de sustancias aglutinantes desarrolladas química y sintéticamente.

    Por lo que resultan dañinos para el cuerpo si su humo se inhala en gran cantidad.

    Junto con estas sustancias, se quemarán otros componentes derivados del nitrógeno, colorantes y aromas artificiales. Potencialmente tóxicos.

    Los riesgos de inhalar el incienso

    Cualquiera sea su origen, las partículas presentes en el humo son absorbidas y penetran en el cuerpo por lo que su inhalación dejará restos, sobre todo en los pulmones o vías respiratorias.

    Más allá de esto, su riesgo y daño pueden disminuir si se tienen en cuenta una serie de consideraciones como: 

    • Preferir inciensos de origen natural. Distinguibles por el color del humo que desprenden, el cual es más claro que en los industriales. 
    • Optar por aquellos que indiquen su certificación ecológica.
    • No mantenerlo prendido, ni exponerse durante más de una o dos horas.
    • Ventilar los ambientes donde se prende el incienso. 

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