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Evolución del riesgo país en Argentina: historia, impacto y señales de optimismo económico

Por Notas al Minuto•2025-07-08
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El riesgo país es una de esas variables que, aunque suene lejana o técnica para muchos, tiene consecuencias directas en la vida económica del país y en el bolsillo de los argentinos.

Este indicador, que mide cuánto más caro le cuesta a un país financiarse respecto a Estados Unidos, se ha convertido en un termómetro de la confianza de los mercados en la economía argentina.

Y si hay algo que caracteriza al caso argentino, es que ese termómetro ha oscilado salvajemente en las últimas décadas.

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Sin embargo, en los últimos meses, se ha registrado una caída tan pronunciada que muchos analistas empiezan a hablar de una nueva etapa. ¿Estamos realmente ante un cambio de ciclo?

¿Qué es el riesgo país y por qué importa?

Como periodista político con experiencia en el análisis de la economía argentina, puedo ofrecer una perspectiva detallada y fundamentada sobre la evolución del riesgo país en Argentina, un indicador clave que mide la percepción de riesgo que los inversores internacionales asignan al país en comparación con los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados "libres de riesgo".

El riesgo país, calculado principalmente por el índice EMBI+ de JP Morgan, refleja la sobretasa que Argentina debe pagar para emitir deuda en los mercados internacionales.

Esto quiere decir que si el bono del Tesoro estadounidense a 10 años rinde un 4,69% y el riesgo país argentino se ubica en 563 puntos básicos, los bonos argentinos deben ofrecer alrededor del 10,32% para que sean atractivos para los inversores.

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En otras palabras, es el “extra” que los inversores exigen por confiar en Argentina, debido a sus antecedentes de incumplimiento de deuda, inestabilidad política, inflación o incertidumbre institucional.

Una historia marcada por subidas y bajadas

La historia del riesgo país en Argentina es también la historia de su política económica.

Desde que JP Morgan creó este índice en los años 90, su comportamiento ha sido un fiel reflejo de los vaivenes económicos del país.

Durante la convertibilidad en los años 90, el indicador se mantenía relativamente controlado, entre 300 y 600 puntos.

Pero con la llegada de la crisis de 2001 y el default, el riesgo país se disparó por encima de los 6.000 puntos en 2002, reflejando el colapso total de la confianza en la economía local.

Posteriormente, con la reestructuración de deuda de 2005 durante el gobierno de Néstor Kirchner, el indicador comenzó a bajar.

Llegó a tocar un mínimo de 342 puntos en octubre de 2017 durante la gestión de Mauricio Macri, en un contexto de apertura económica y apoyo externo.

Sin embargo, esa recuperación fue efímera: la crisis cambiaria de 2018 y la incertidumbre electoral de 2019 lo hicieron trepar por encima de los 2.500 puntos.

La pandemia y los desafíos del gobierno de Alberto Fernández

En marzo de 2020, con la llegada del COVID-19, el riesgo país volvió a escalar con fuerza.

El 23 de marzo alcanzó los 4.500 puntos, su nivel más alto desde 2005, en un contexto de pandemia global, parálisis económica, restricciones y dudas sobre la capacidad de pago de Argentina.

A finales de 2023, el indicador rondaba los 1.900 puntos.

En palabras textuales:

“La llegada de la pandemia en 2020 exacerbó la situación. Factores como el déficit fiscal, la falta de reservas internacionales y la incertidumbre sobre las negociaciones con el FMI contribuyeron a esta escalada”.

El panorama, en ese entonces, no parecía ofrecer una salida clara.

La llegada de Javier Milei y el giro en la tendencia

Desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, el comportamiento del riesgo país cambió notablemente.

En enero de 2024 superaba los 2.100 puntos, pero en menos de un año perforó los 600, alcanzando un mínimo de 444 puntos el 7 de enero de 2025.

Este nivel no se veía desde mayo de 2018.

Este descenso fue impulsado por medidas de ajuste fiscal, reformas estructurales y acumulación de reservas que despertaron confianza en los mercados.

Sin embargo, no todo es lineal.

En julio de 2025, el riesgo país volvió a subir a 701 puntos, una señal de que la percepción de riesgo todavía es volátil y responde a factores internos y externos.

Factores internos que explican el cambio

Política fiscal más ordenada

“El ajuste fiscal implementado por el gobierno de Milei, que incluye la reducción del déficit y el control del gasto público, ha sido clave para reducir el riesgo país.”

La acumulación de reservas y el pago de vencimientos en 2025, como los USD 4.360 millones de los bonos Bonares y Globales, enviaron una señal positiva a los mercados.

Estabilidad política relativa

Aunque persisten tensiones, el gobierno logró sostener una narrativa de recuperación económica y orden macroeconómico que se tradujo en una menor percepción de riesgo.

“La narrativa de estabilidad económica bajo Milei ha contribuido a la baja del indicador.”

Control de inflación

La inflación proyectada para 2025 es del 25,9%, una baja significativa respecto al 300% de 2023.

Si bien aún hay controles de capital y el cepo sigue vigente, la desaceleración inflacionaria aporta previsibilidad.

Factores externos que influyen

Tasas de interés en EE.UU.

El rendimiento de los bonos estadounidenses impacta directamente sobre el riesgo país de los países emergentes.

Con tasas del 4,69% en 2025, el costo de financiamiento sigue siendo elevado globalmente.

Clima internacional

Decisiones como los nuevos aranceles aplicados por Donald Trump a las importaciones en 2025 generaron volatilidad en los mercados emergentes, incluyendo a Argentina.

Comparativa regional: ¿cómo está Argentina frente a sus vecinos?

A pesar de la fuerte caída registrada en el último año, Argentina todavía presenta un riesgo país alto en comparación con otros países latinoamericanos.

El promedio de la región se sitúa en torno a los 400 puntos, y Argentina aún supera ese nivel.

Solo países como Venezuela, Bolivia o Ecuador tienen un riesgo más elevado.

“Esto indica que, aunque hay avances, el acceso a los mercados internacionales sigue siendo costoso.”

¿Confianza consolidada o espejismo temporal?

“El discurso optimista sobre la gestión de Milei debe ser matizado.”

Si bien la baja en el indicador es positiva, persisten señales contradictorias.

La permanencia de Argentina en la categoría “Standalone” en los índices de mercados emergentes revela que los inversores aún perciben al país con cautela.

Además, la falta de un acuerdo definitivo con el FMI, el cepo cambiario y la alta dependencia de las reservas generan dudas sobre la sostenibilidad de la actual tendencia.

Mirando al futuro: ¿qué puede pasar con el riesgo país?

La evolución del riesgo país argentino dependerá de la consistencia de la política económica, la gestión de la deuda externa y el contexto internacional.

Puntos clave a observar en adelante:

  • Negociaciones con el FMI: un acuerdo sólido puede abrir el acceso a financiamiento más barato.
  • Sostenibilidad del equilibrio fiscal: mantener el superávit sin desatar tensiones sociales.
  • Normalización cambiaria: el levantamiento del cepo será un termómetro de confianza.
  • Desempeño global: decisiones en EE.UU., China o Europa pueden repercutir rápidamente.

Señales de esperanza, pero con prudencia

Argentina ha dado señales alentadoras en los últimos meses.

La caída del riesgo país desde los 2.100 puntos hasta los 563 en apenas un año es un dato difícil de ignorar.

Aunque el camino todavía está lleno de desafíos, hay motivos para pensar que el país podría estar entrando en una etapa más estable.

“La confianza de los inversores es frágil y depende de la continuidad de las reformas.”

Pero si esas reformas se consolidan, si el país logra cerrar un acuerdo razonable con el FMI y si mejora su inserción en los mercados internacionales, el riesgo país podría seguir bajando.

La clave estará en sostener el rumbo.

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