Fantasmas en conocidos supermercados de Perú: ¿realidad o sugestión colectiva?
Durante años, hemos asociado lo paranormal con casas abandonadas, hospitales antiguos o cementerios olvidados.
Sin embargo, de un tiempo a esta parte, los supermercados , espacios cotidianos, iluminados y supuestamente racionales han empezado a ganarse un lugar en las historias de fantasmas más intrigantes del Perú.
¿Es posible que entre los pasillos de cereales y detergentes ocurra algo más que promociones y ofertas?
Según muchos, sí.
Y la historia de Plaza Vea en San Martín de Porres es el caso más conocido.
En julio de 2020, un video captado por cámaras de seguridad en ese supermercado se volvió viral: un carrito de compras comenzó a moverse solo, sin que nadie lo tocara, en un pasillo completamente vacío.
Las imágenes rápidamente se propagaron por redes sociales y medios digitales en todo el continente.
Algunos lo tomaron como una simple coincidencia; otros como evidencia de actividad paranormal.
Como periodista de investigación, no he presenciado personalmente fenómenos paranormales en supermercados de Perú, pero sí he explorado historias que circulan sobre estos eventos, particularmente en Lima.
Aquel año, impulsado por la viralidad del video, me acerqué al lugar para investigar qué había detrás del supuesto "carrito embrujado".
¿Qué ocurrió realmente en Plaza Vea?
Lo primero que hice fue ubicar el local exacto: Plaza Vea en San Martín de Porres.
El personal de seguridad no quiso dar declaraciones oficiales, pero fuera de grabadora, algunos empleados compartieron lo que sabían.
Los trabajadores, entre risas nerviosas y miradas esquivas, contaban que no era la primera vez que algo "raro" pasaba; algunos mencionaban sombras o ruidos inexplicables en horarios nocturnos.
Nada demasiado elaborado, pero lo suficiente para que más de uno evitara quedarse solo en algunos sectores del local.
Un cliente habitual, un señor mayor, me dijo con convicción que el lugar “tenía algo pesado”.
Cuando le pregunté más al respecto, solo se encogió de hombros y cambió de tema. Esa reacción, por sí sola, ya decía bastante.
¿Fenómeno paranormal o simple física?
Mi enfoque era escéptico.
Recorrí los pasillos del supermercado a diferentes horas, buscando desniveles en el suelo o corrientes de aire que pudieran explicar el movimiento del carrito.
La lógica me decía que debía haber alguna causa técnica: una inclinación, vibraciones del suelo, tal vez aire acondicionado mal orientado.
Sin embargo, hablé con un técnico de mantenimiento que insistía en que el suelo era plano y que no había explicación lógica para lo que se vio en el video.
Esa afirmación me dejó intrigado.
El carrito, además, se desplazaba de una manera demasiado precisa como para ser el simple efecto de la gravedad.
No encontré nada concluyente, pero tampoco hallé una explicación concreta.
Y es que, a veces, el misterio no está en lo que se ve, sino en lo que la mente no puede descartar.
¿Por qué un supermercado?
Lo interesante de este caso y otros similares, es el contexto.
Supermercados como Plaza Vea son lugares modernos, con estructuras limpias, tecnología constante y circulación de personas.
¿Qué hace que alguien piense que hay fantasmas en un lugar así?
El impacto cultural de estas historias es innegable: la gente quiere creer en algo más allá, y un supermercado, un lugar cotidiano, se convierte en un escenario inesperado para lo sobrenatural.
En ese sentido, el fenómeno se alimenta a sí mismo: cuanto más se habla de lo extraño en estos lugares, más predispuestos estamos a notarlo.
Mi experiencia me dejó con más preguntas que respuestas.
¿Fue real lo que captaron las cámaras?
¿Se trató de una coincidencia?
¿Un montaje?
¿O quizás, como muchos afirman, de una presencia que simplemente decidió manifestarse en el lugar más impensado?
Otros casos similares en Perú
El caso de Plaza Vea no es el único que ha circulado en redes y medios digitales.
En Cusco, algunos usuarios de TikTok aseguraron haber visto sombras cruzando pasillos en una tienda Mass, mientras que en Arequipa, una mujer publicó un video donde afirmaba haber escuchado susurros en un local de Tottus mientras hacía compras por la noche.
Ninguno de estos casos ha sido comprobado, pero todos comparten patrones similares: imágenes captadas por cámaras o celulares, testimonios de empleados que aseguran haber vivido cosas “extrañas” y una oleada de viralidad en redes que alimenta el mito.
Esto no solo revela una fascinación colectiva con lo sobrenatural, sino también cómo los lugares comunes pueden convertirse en espacios para lo inexplicable, cuando la imaginación (o algo más) entra en juego.
¿Sugestión, estrategia o verdad incómoda?
Hay quienes piensan que muchos de estos videos son montajes para atraer atención.
No es descabellado: en una era donde todo se mide en clics, un video viral de un supuesto fantasma puede atraer miles (o millones) de vistas a una marca, incluso sin intención directa de marketing.
Pero incluso si lo fueran, eso no elimina el fenómeno social.
La necesidad de creer en lo inexplicable, de sentir que lo cotidiano puede romperse con algo fuera de lo racional, está muy arraigada.
Y los supermercados, con sus grandes pasillos silenciosos en horarios nocturnos, sus luces blancas y su ambiente aséptico, pueden convertirse fácilmente en el escenario ideal para estas historias.
Entre lo viral y lo verosímil
Volvamos al caso de Plaza Vea.
Un carrito que se mueve solo no prueba la existencia de fantasmas, pero sí abre la puerta a cuestionamientos interesantes.
¿Por qué lo creemos?
¿Por qué nos atrae tanto?
¿Por qué, incluso cuando nos mostramos escépticos, seguimos viendo el video una y otra vez?
Probablemente porque el misterio nos permite romper la rutina.
Y porque en una ciudad como Lima, donde el tráfico, el estrés y lo cotidiano lo invaden todo, pensar que hay algo más , incluso si es un fantasma en el pasillo de limpieza, le da una dimensión diferente a la realidad.
Como periodista, mi experiencia me enseñó que muchas veces lo más interesante no es si algo ocurrió o no, sino lo que la gente hace con esa información.
Los fantasmas en supermercados son, al menos por ahora, parte de una narrativa colectiva que mezcla miedo, curiosidad y viralidad.
¿Qué hacer si crees ver algo extraño en un supermercado?
Si alguna vez estás solo en un supermercado y ves que un carrito se mueve sin explicación o escuchas un sonido raro, lo primero es mantener la calma.
Puede haber explicaciones lógicas, pero también vale la pena prestar atención al contexto: ¿es un lugar donde se han reportado otros fenómenos?
¿Hay personas que hayan dicho haber visto o sentido lo mismo?
Y si decides grabar o compartirlo, no lo hagas solo por los “likes”.
Tal vez estés sumando una pieza más a un misterio que, por ahora, sigue sin resolverse.
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