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El insólito viaje del iceberg de Alaska a Iowa en 1977: El plan de Arabia Saudita para obtener agua dulce

Por Notas al Minuto•2026-07-31
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¿Te imaginás abrir la puerta del patio de tu casa en medio del campo norteamericano y encontrarte con un bloque gigante de hielo milenario extraído de los glaciares de Alaska?

Suena a una escena sacada de una película de ciencia ficción, pero en octubre de 1977 sucedió en la realidad.

Un fragmento de iceberg de varias toneladas recorrió miles de kilómetros por aire, mar y tierra hasta llegar a la ciudad de Ames, en el estado de Iowa.

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¿El motivo?

Un extravagante y ultra millonario plan impulsado por la realeza de Arabia Saudita que buscaba resolver la escasez crítica de agua dulce remolcando masas gigantescas de hielo desde la Antártida hasta el desierto arábigo.

El príncipe, el desierto y la idea de mover hielos antárticos

Durante la década de 1970, el boom petrolero convirtió a Arabia Saudita en una potencia económica sin precedentes.

Sin embargo, el dinero no podía comprar el recurso más básico para la vida: el agua dulce.

Con acuíferos subterráneos agotándose a un ritmo alarmante y una población en rápido crecimiento, el reino necesitaba soluciones desesperadas y la tecnología de desalinizadora de agua de mar en esa época era aún costosa, ineficiente y muy contaminante.

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Fue entonces cuando entró en escena el príncipe Mohammed al-Faisal, hijo del rey Faisal y en ese momento presidente de la Corporación Salina de Conversión de Agua de Arabia Saudita.

Lo que muchos no saben es que el príncipe no inventó la idea de mover icebergs, pero sí fue el primero con el capital suficiente para intentar hacerla realidad.

Tras escuchar las teorías de ingenieros franceses y norteamericanos, fundó la empresa Iceberg Transport International con un presupuesto inicial de decenas de millones de dólares.

El plan maestro era de una escala descomunal: ubicar un iceberg tabular de unos 100 millones de toneladas en las heladas aguas de la Antártida, envolverlo en lonas sintéticas de aislamiento térmico, atarlo a una flota de superremolcadores y arrastrarlo a lo largo de más de 8.000 millas náuticas a través del Océano Índico hasta el Puerto de Jeddah en el Mar Rojo.

Una vez allí, el hielo se iría derritiendo de forma controlada, proporcionando miles de millones de litros de agua pura y cristalina para el consumo de la población y el riego agrícola.

De Alaska a Iowa: La increíble logística detrás del iceberg promocional

Para convencer a la comunidad científica internacional, a los inversores y a la opinión pública de que su proyecto no era una locura utópica, el príncipe Faisal financió la Primera Conferencia Internacional sobre la Utilización de Icebergs en octubre de 1977.

El evento se celebró en la Universidad Estatal de Iowa (Iowa State University), una ubicación insólita en el centro geográfico de los Estados Unidos, lejos de cualquier océano.

Para generar un impacto mediático global y demostrar que era posible transportar hielo a través de largas distancias sin que se derritiera por completo, la organización decidió conseguir un iceberg real.

Como trasladar una masa helada desde la Antártida hasta el medio oeste de los Estados Unidos requería meses de logística que aún no estaban desarrolladas, los ingenieros optaron por una alternativa más cercana: el glaciar LeConte, ubicado en Alaska.

Los especialistas en operaciones polares cortaron un bloque de iceberg de aproximadamente 13 toneladas en las heladas costas de Alaska.

A partir de allí comenzó una odisea logística sin precedentes para la época:

  • Tramo marítimo y aéreo: El pedazo de hielo fue rescatado del agua, empaquetado en contenedores especiales aislados con espuma de poliuretano y cargado en un avión de carga de gran capacidad.
  • Ruta terrestre: Al aterrizar en el aeropuerto más cercano en el centro de los Estados Unidos, el bloque de 13 toneladas fue transferido a un camión refrigerado de gran porte diseñado para transporte pesado.
  • Llegada triunfal: El camión recorrió cientos de kilómetros por carreteras interestatales hasta hacer su ingreso en el campus de la Universidad Estatal de Iowa, ante la mirada incrédula de estudiantes y periodistas de todo el mundo.
El trozo de iceberg fue colocado en una piscina pública de la universidad y protegido con capas aislantes.

Durante los días que duró el congreso, partes del hielo se sirvieron en los vasos de whisky y gaseosa de los científicos, políticos y magnates que asistieron a las galas, sirviendo como una prueba tangible de que el hielo de regiones polares podía conservarse si se aplicaba la tecnología adecuada.

Desafíos científicos y por qué la idea terminó derretida

A pesar del enorme impacto publicitario que generó ver un pedazo de hielo alaskeño en el centro de Iowa, las ponencias técnicas de la conferencia revelaron serios obstáculos que terminaron por hundir la viabilidad del proyecto saudita a gran escala.

Un error muy común al pensar en el transporte de icebergs es subestimar las fuerzas de la naturaleza en el ecuador.

Los físicos del equipo calcularon que, al cruzar las aguas cálidas del Océano Índico, un iceberg perdería hasta un 20% o 30% de su masa total solo por el efecto de las corrientes marinas y la temperatura ambiente.

Peor aún, las tormentas tropicales podían fracturar el bloque en mil pedazos, volviendo imposible su remolque.

Por otro lado, la logística física de enganchar cables de acero a masas de hielo del tamaño de rascacielos planteaba serios riesgos.

El hielo bajo presión es inestable; una grieta interna podía provocar el colapso violento del iceberg en pleno viaje, poniendo en peligro la vida de las tripulaciones de los barcos remolcadores.

Finalmente, la economía dictó el sentencia definitiva.

A medida que la tecnología de desalinización por ósmosis inversa comenzó a avanzar a pasos agigantados a finales de los años 70 y principios de los 80, construir plantas costeras para filtrar agua de mar se volvió significativamente más barato, predecible y seguro que montar expediciones épicas a la Antártida.

El príncipe Faisal tuvo que archivar su sueño helado, aunque la hazaña de 1977 quedó guardada en los anales de la historia como uno de los experimentos de ingeniería más extravagantes del siglo XX.

Preguntas frecuentes sobre el viaje del iceberg de 1977

¿Por qué eligieron Iowa para presentar un proyecto de hielo marítimo?

La Universidad Estatal de Iowa contaba con uno de los centros de investigación en ingeniería y física aplicada más avanzados de la época, y sus académicos se ofrecieron a coordinar el comité científico neutral para evaluar los estudios del príncipe Faisal.

¿Cuánto costaba la operación de traer un iceberg desde la Antártida?

Los presupuestos estimados en 1977 calculaban que cada viaje costaría alrededor de 100 millones de dólares de la época (equivalente a más de 400 millones de dólares actuales), un costo desorbitado en comparación con las soluciones de agua subterránea o desalinización tradicional.

¿Realmente los asistentes a la conferencia tomaron agua de ese iceberg?

Sí, durante las recepciones oficiales de la conferencia en Iowa, los organizadores picaron trozos del iceberg traído de Alaska para enfriar las bebidas de los invitados, demostrando que el agua atrapada en el glaciar era completamente pura y apta para el consumo humano.

¿Se sigue considerando hoy en día transportar icebergs para combatir la sequía?

Sí, en los últimos años, emprendedores e investigadores de países como Sudáfrica y los Emiratos Árabes Unidos han vuelto a estudiar proyectos para remolcar icebergs desde el hemisferio sur, apoyándose en modernas tecnologías de rastreo satelital, materiales de aislamiento avanzados y modelos de inteligencia artificial.

El insólito viaje de un iceberg desde los glaciares de Alaska hasta el corazón rural de Iowa en 1977 nos recuerda que la búsqueda de recursos vitales como el agua dulce siempre ha impulsado los límites de la imaginación humana.

Aunque el proyecto saudita no logró llenar los embalses del desierto con hielo antártico, sentó las bases para el estudio moderno de la ciencia polar y las tecnologías de abastecimiento hídrico.

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