Día Mundial del Gorila: por qué importa más de lo que crees
Cada 24 de septiembre se celebra el Día Mundial del Gorila, una fecha que busca recordarnos la importancia de proteger a estos gigantes de la selva que comparten con nosotros más del 98% de su ADN.
No es un simple día conmemorativo más del calendario; es un recordatorio urgente de que estamos perdiendo a una de las especies más impresionantes y cercanas a nosotros, tanto genética como emocionalmente.
Y lo digo con conocimiento de causa.
Solo pensarlo me transporta de vuelta a esa mañana brumosa en las montañas Virunga, en Ruanda, allá por 2018.
Yo, un periodista curtido en el mundo animal, con botas embarradas hasta las rodillas y un cuaderno que ya parecía un pergamino antiguo, me uní a un grupo de investigadores del Dian Fossey Gorilla Fund.
Era mi primera vez cara a cara con ellos, y juro que sentí un nudo en la garganta que no se deshace ni con un whisky doble.
¿Por qué se celebra el Día Mundial del Gorila?
El Día Mundial del Gorila se instauró para rendir homenaje al legado de la primatóloga Dian Fossey, quien dedicó su vida a estudiar y proteger a los gorilas de montaña hasta su asesinato en 1985.
Gracias a sus investigaciones y al impacto que tuvo su trabajo, se consiguió que el mundo pusiera los ojos en una especie que estaba siendo cazada sin piedad.
La fecha no es casual: el 24 de septiembre coincide con el día en que se fundó el Dian Fossey Gorilla Fund.
Cada año, organizaciones de conservación, parques naturales y activistas en distintos países aprovechan la fecha para educar, recaudar fondos y lanzar campañas que buscan frenar la extinción de los gorilas.
El primer encuentro con un gorila salvaje
Imagínate la escena: el sol apenas asoma, el aire huele a tierra húmeda y hojas frescas, y de repente, entre la niebla, ves esa silueta imponente.
Un macho plateado, con el pecho ancho como un tambor africano, se incorpora sobre sus nudillos y te mira fijo.
No es miedo lo que sientes, no; es un reconocimiento profundo, como si te dijera:
“Somos familia, humano, pero no olvides tu lugar”.
Compartimos el 98% de nuestro ADN, y en ese instante, lo creí al cien por cien.
Ese gorila, al que llamaban “Titus” en honor a un legendario del grupo, no era solo un animal; era un patriarca sabio, un guardián de su clan, con crías trepando por su espalda como si fueran mochileros en una aventura.
Verlo ahí, frente a mí, me cambió para siempre.
Las amenazas que enfrentan los gorilas
Hablar del Día Mundial del Gorila no tiene sentido sin mirar de frente a los problemas que los están llevando al borde de la desaparición.
- Caza furtiva: todavía hoy hay quienes matan gorilas por su carne, considerada un lujo en algunos restaurantes, o capturan crías para el tráfico ilegal. En mi expedición, vi huellas frescas de trampas, y el guía local, un ruandés con ojos que han visto demasiado, me contó de noches en que el rugido de un gorila herido es lo último que se oye antes de que el silencio lo reclame todo.
- Deforestación: el crecimiento agrícola, la minería y la tala indiscriminada reducen cada año los bosques donde habitan. Cada hectárea perdida es un golpe directo a su supervivencia.
- Enfermedades: los gorilas son extremadamente vulnerables a enfermedades humanas. Un simple resfriado transmitido por un visitante puede ser fatal para un grupo entero.
- Conflictos armados: en regiones como el Congo, la guerra y la pobreza hacen que la caza ilegal sea una alternativa desesperada para sobrevivir.
La importancia de los gorilas en el ecosistema
Los gorilas no son solo “animales bonitos” para la foto de un safari.
Son lo que los ecólogos llaman especies clave.
Su rol es vital: dispersan semillas, ayudan a regenerar los bosques y mantienen el equilibrio del ecosistema.
Sin ellos, el bosque tropical africano colapsaría mucho más rápido de lo que imaginamos, y con ello perderíamos no solo biodiversidad, sino también uno de los pulmones verdes más importantes del planeta.
Un recuerdo imborrable en Kinshasa
Desde aquella expedición, cada 24 de septiembre me golpea como un uppercut.
Lo celebré por primera vez en una conferencia en Kinshasa, Congo, rodeado de activistas que, como yo, han sudado sangre por estos gigantes.
Bebimos cerveza tibia y juramos seguir gritando: “¡No más!”.
Porque los gorilas no piden limosna; solo necesitan que dejemos de ser su peor enemigo.
¿Qué se está haciendo para protegerlos?
Afortunadamente, no todo es negativo.
Hay proyectos y logros que vale la pena destacar:
- Áreas protegidas: parques como los de las Montañas Virunga o Bwindi Impenetrable han logrado mantener y aumentar lentamente la población de gorilas de montaña.
- Ecoturismo responsable: bien gestionado, genera ingresos para las comunidades locales, creando un incentivo económico para proteger a los gorilas en lugar de cazarlos.
- Fundaciones y ONG: organizaciones como el Dian Fossey Gorilla Fund, la Fundación Jane Goodall y WWF trabajan día a día en programas de monitoreo, investigación y educación.
- Campañas globales: cada Día Mundial del Gorila se lanzan acciones de concienciación que llegan a medios de comunicación y redes sociales, manteniendo vivo el tema en la agenda pública.
Mi motivación hoy
He escrito docenas de artículos sobre ellos –desde reportajes en selvas impenetrables hasta columnas furiosas contra el tráfico ilegal, pero nada se compara con esa conexión humana, visceral.
Me hace sentir vivo, responsable, un poco salvaje.
Hoy, en 2025, con el mundo aún tambaleándose por pandemias y guerras, este Día Mundial del Gorila me recuerda por qué sigo en esto: para que mis hijos, o los de cualquiera, puedan algún día mirar a un gorila a los ojos y sentir lo mismo que yo sentí.
Preguntas frecuentes sobre el Día Mundial del Gorila
¿Cuándo se celebra el Día Mundial del Gorila?
Cada 24 de septiembre, en homenaje a la creación del Dian Fossey Gorilla Fund.
¿Qué tipos de gorilas existen?
Existen cuatro subespecies principales: gorila de montaña, gorila occidental de llanura, gorila del río Cross y gorila oriental de llanura.
¿Cuántos gorilas quedan en el mundo?
Se estima que quedan poco más de 1,000 gorilas de montaña y varios miles de las otras subespecies, pero todas están clasificadas como amenazadas o en peligro crítico.
¿Qué puedo hacer yo para ayudar?
Apoyar organizaciones de conservación, difundir información, practicar un turismo responsable y reducir el consumo de productos que incentivan la deforestación (como el aceite de palma).
¿Por qué los gorilas son tan parecidos a los humanos?
Porque compartimos alrededor del 98% de nuestro ADN.
Su comportamiento social, emociones y estructuras familiares tienen mucho en común con las nuestras.
Reflexión final
El Día Mundial del Gorila no debería ser solo una fecha en el calendario, sino un recordatorio de nuestra responsabilidad.
Ellos llevan millones de años habitando los bosques africanos, y en apenas unas décadas hemos puesto en jaque su existencia.
Yo lo viví en carne propia en Virunga: ver a un macho plateado mirarte a los ojos no se olvida jamás.
Ojalá no tengamos que contarles a nuestros hijos cómo eran los gorilas a través de libros de historia, sino que puedan sentir ese mismo estremecimiento en persona.
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