Efemérides

Día Mundial del Galgo: por qué el 1 de febrero es mucho más que una fecha en el calendario

Por Notas al Minuto•2026-02-01
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El Día Mundial del Galgo, que se conmemora cada 1 de febrero, no es una efeméride alegre en el sentido tradicional.

No nace para celebrar, sino para recordar, denunciar y transformar.

Como periodista que ha dedicado años a cubrir las efemérides que definen nuestra conciencia colectiva, esta jornada se ha convertido para mí en una de las más agridulces y, al mismo tiempo, necesarias del calendario informativo.

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Cada vez que llega esta fecha, sé que detrás del titular hay una realidad incómoda que no siempre queremos mirar de frente.

El origen de este día está íntimamente ligado al final de la temporada de caza en España, un momento crítico en el que la elegancia y la velocidad del galgo quedan eclipsadas por una de las caras más duras del maltrato animal: el abandono masivo.

A lo largo de mi trayectoria cubriendo esta realidad, he entendido que esta conmemoración no surge de una tradición festiva, sino de una urgencia ética que exige atención social y mediática.

¿Cuándo se celebra el Día Mundial del Galgo y por qué el 1 de febrero?

El 1 de febrero no es una fecha elegida al azar. Coincide con el cierre de la temporada de caza con galgos en España, un punto de inflexión que marca el destino de miles de estos animales.

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Al investigar para mis crónicas, he constatado que esta jornada fue impulsada por asociaciones protectoras que buscaban dar voz a los “invisibles”, esos perros que pasan de ser herramientas de trabajo a estorbos cuando su rendimiento disminuye.

Es precisamente en este periodo cuando muchos galgos se enfrentan a destinos desgarradores: abandono en descampados, saturación de refugios o finales mucho más sombríos.

De ahí que el Día Mundial del Galgo se haya consolidado como un símbolo de denuncia y concienciación, no solo en España, sino también a nivel internacional.

El galgo: un atleta extraordinario con una sensibilidad desconocida

A simple vista, el galgo es pura potencia y elegancia.

Su anatomía aerodinámica, diseñada para la carrera y la agilidad, lo convierte en uno de los perros más veloces del planeta.

Sin embargo, esa imagen externa esconde una fragilidad emocional que solo quienes hemos estado en los refugios durante este mes podemos comprender profundamente.

Mi trabajo de campo me ha permitido observar de cerca cómo estos animales, a pesar de haber sido sometidos a condiciones extremas, conservan una capacidad de adaptación y una nobleza difíciles de explicar.

He aprendido, conversando con cuidadores y voluntarios, que el galgo no es solo un atleta de élite, sino un compañero de hogar excepcionalmente tranquilo, dormilón y afectuoso, capaz de convivir en familia de una forma sorprendentemente equilibrada.

El abandono del galgo: una realidad que se repite cada año

Cubrir el Día Mundial del Galgo implica hablar sin rodeos de una problemática estructural.

Cada temporada, miles de galgos son descartados cuando dejan de ser “útiles” para la caza.

En mis entrevistas con voluntarios, una frase se repite con una crudeza difícil de ignorar: el galgo es valorado por su rendimiento, no por su vida.

He sido testigo de cómo las protectoras, completamente desbordadas, hacen auténticos malabares para rescatar, curar y rehabilitar a estos animales.

El 1 de febrero se ha transformado así en un altavoz que obliga a la sociedad civil a mirar hacia esos espacios donde se libra una batalla silenciosa contra el maltrato animal.

¿Por qué el Día Mundial del Galgo es también una llamada a la adopción?

Uno de los grandes logros de esta efeméride es haber cambiado, poco a poco, la percepción social del galgo.

Durante años se ha mantenido el mito de que es un perro nervioso o difícil de manejar.

Nada más lejos de la realidad.

En mis conversaciones con familias adoptantes, he comprobado cómo descubren que convivir con un galgo es hacerlo con un animal calmado, hogareño y profundamente agradecido.

Su capacidad de perdón tras sufrir traumas severos es, sin exagerar, una lección de humildad para cualquier ser humano.

Por eso, el Día Mundial del Galgo no solo denuncia, sino que también invita a la adopción responsable y a replantearnos qué buscamos realmente en un compañero de vida.

Un problema local con repercusión global

Aunque la caza con galgos está profundamente arraigada en ciertas regiones, la evolución de nuestra sensibilidad colectiva exige protocolos de protección mucho más rigurosos.

La labor informativa que desempeño me obliga a recordar que este no es un debate aislado ni exclusivamente español.

El movimiento de rescate del galgo ya tiene un eco global.

Asociaciones internacionales colaboran con protectoras locales para fomentar adopciones en otros países, demostrando que la empatía no entiende de fronteras.

Este enfoque global ha convertido al Día Mundial del Galgo en una fecha reconocida fuera de nuestras fronteras, reforzando su impacto y alcance.

El galgo a lo largo de la historia: de los faraones al presente

Resulta paradójico que una raza venerada desde la época de los faraones egipcios, representada en el arte y citada por autores como Cervantes, se encuentre hoy en una situación tan vulnerable.

Cada vez que escribo sobre este tema, intento que el lector no vea solo una fecha señalada, sino la oportunidad de cambiar la narrativa de una raza que ha acompañado al ser humano durante siglos.

Este contraste histórico refuerza la idea de que el problema no es el galgo, sino el uso que hacemos de él.

Recuperar su dignidad pasa por reconocer su valor más allá de cualquier utilidad práctica.

¿Qué papel juegan los medios en el Día Mundial del Galgo?

La difusión mediática es clave.

Al final del día, lo que queda en mi memoria tras apagar la pantalla es el contraste entre la mirada profunda y melancólica de un galgo rescatado y la esperanza de saber que, gracias a la visibilidad informativa, cada vez son más las familias que se interesan por la adopción.

El periodismo tiene la responsabilidad de ir más allá del titular puntual y ofrecer contexto, continuidad y seguimiento.

Solo así el Día Mundial del Galgo deja de ser una mención anual para convertirse en un compromiso sostenido.

Preguntas frecuentes sobre el Día Mundial del Galgo

¿Cuál es el objetivo principal del Día Mundial del Galgo?

Concienciar sobre el abandono y maltrato que sufren los galgos, especialmente tras el fin de la temporada de caza, y fomentar la adopción y la protección animal.

¿El Día Mundial del Galgo se celebra solo en España?

No.

Aunque su origen está muy vinculado a la realidad española, actualmente se conmemora en muchos países gracias al trabajo de asociaciones y colectivos internacionales.

¿Los galgos son buenos perros para vivir en familia?

Sí.

Contra los prejuicios, son perros tranquilos, cariñosos y muy adaptables a la vida en hogar, incluso en pisos.

¿Cómo se puede ayudar más allá de la adopción?

Difundiendo información, apoyando a protectoras, participando en campañas de concienciación y exigiendo leyes de protección animal más efectivas.

¿Por qué se asocia esta fecha con la temporada de caza?

Porque el 1 de febrero coincide con el final de la temporada, momento en el que se produce el mayor número de abandonos.

Una fecha para no mirar hacia otro lado

El Día Mundial del Galgo es, en esencia, una invitación a la reflexión.

No busca culpabilizar sin más, sino generar un cambio real en la forma en que nos relacionamos con los animales.

Convertir este día de denuncia en una promesa de libertad y respeto es una responsabilidad compartida.

Si algo me ha enseñado cubrir esta efeméride año tras año es que cada gesto cuenta.

Desde adoptar, hasta simplemente compartir información veraz, todo suma para que la historia del galgo deje de escribirse desde el sufrimiento y empiece a hacerlo desde la empatía.

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