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Cómo es una sala de detención del ICE por dentro

Por Notas al Minuto•2026-07-31
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Imaginá entrar a una habitación helada, sin ventanas al exterior, donde las luces de neón permanecen encendidas las 24 horas del día y la única protección contra el suelo de concreto es una delgada manta de papel de aluminio.

Si alguna vez te preguntaste cómo es una sala de detención del ICE por dentro, una reveladora instalación artística y periodística en la ciudad de Nueva York ha logrado reconstruir con precisión milimétrica una celda de procesamiento para exponer las condiciones extremas a las que se enfrentan miles de migrantes al cruzar la frontera.

Detrás de las puertas blindadas: la réplica que expone la realidad del ICE

Durante años, lo que ocurre en los centros de procesamiento del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha permanecido envuelto en un cerco de opacidad informativa.

La prohibición de ingresar cámaras o dispositivos de grabación a estas instalaciones creó un vacío visual que permitía que las denuncias de abusos fueran tratadas como meras exageraciones.

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Sin embargo, un equipo multidisciplinario de activistas, arquitectos forenses y exprisioneros se dio a la tarea de romper ese silencio mediante la reconstrucción física de una celda en el corazón de Nueva York.

Lo que muchos no saben es que esta réplica no fue creada a partir de la imaginación de un diseñador, sino basada en planos oficiales filtrados, testimonios bajo juramento e informes de inspecciones federales.

Al cruzar el umbral de esta celda a escala real, la primera sensación que te atraviesa como visitante es un frío sofocante.

Los especialistas en derechos humanos señalan que el uso de temperaturas extremadamente bajas es una constante deliberada en estos centros, al punto de que los propios detenidos bautizaron a estas instalaciones como 'las hieleras'.

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Un ejemplo concreto de este diseño de aislamiento se aprecia en la distribución del espacio: una celda pensada originalmente para albergar a ocho o diez personas suele albergar a más de treinta durante los picos de detención.

La falta de camas, la ausencia de elementos acolchados y el constante zumbido de los sistemas de aire acondicionado crean un entorno diseñado no solo para el procesamiento administrativo, sino para el desgaste psicológico inmediato.

Frío, luces continuas y aluminio: la anatomía de una 'hielera'

Para comprender la magnitud de la experiencia de un detenido, es necesario analizar minuciosamente los elementos que componen estas salas de procesamiento temporal.

A diferencia de una prisión estatal convencional, las instalaciones de detención del ICE están desprovistas de cualquier infraestructura básica para el pernocte prolongado, a pesar de que los migrantes suelen pasar días enteros atrapados en su interior.

Entre las características físicas más impactantes reproducidas en la exhibición neoyorquina se destacan:

  • Las mantas térmicas de Mylar: No hay sábanas ni mantas de tela. Lo único que se les entrega a los detenidos son finas láminas de papel metalizado brillante, similares a las utilizadas en emergencias de montaña. El ruido crujiente e incesante de docenas de personas intentando cubrirse con este material impide el descanso de cualquiera en el lugar.
  • El inodoro y lavamanos combinado de acero inoxidable: Ubicado en una esquina de la celda sin ningún tipo de cortina, muro divisor o pantalla de privacidad. Esto obliga a los detenidos a realizar sus necesidades fisiológicas a la vista de todos los demás ocupantes y de los guardias de seguridad, eliminando cualquier vestigio de dignidad personal.
  • La iluminación sensorial invasiva: Las luces fluorescentes montadas en el techo jamás se apagan ni se atenúan. Esta privación del ciclo natural de luz y oscuridad altera drásticamente el reloj biológico de las personas, provocando desorientación temporal severa tras pocas horas de encierro.
  • Bancos de concreto y piso desnudo: No existen colchones. Los detenidos deben turnsarse para sentarse en los estrechos bancos de piedra fijados a la pared o acostarse directamente sobre el suelo congelado.
Los periodistas y defensores que guiaron la creación de esta celda en Nueva York explicaron que el objetivo de cuidar cada detalle material es confrontar al público con la crudeza del sistema.

Un error muy común es pensar que estas celdas son similares a una comisaría de barrio; en realidad, funcionan como espacios de contención masiva donde el espacio personal es totalmente inexistente.

El impacto psicológico del aislamiento y la incertidumbre

Más allá de las severas condiciones físicas, la reconstrucción en Nueva York pone un énfasis particular en la tortura psicológica implícita que genera el encierro en una sala de detención del ICE.

Al no contar con relojes, ventanas que permitan ver la posición del sol o acceso a teléfonos de uso libre, los detenidos pierden por completo la noción del tiempo transcurrido.

Imaginá la situación de un padre o una madre que ha sido separado de sus hijos en el punto de control, encerrado en una habitación helada, sin saber si es de día o de noche, y sin la posibilidad de comunicarse con un abogado o un familiar para avisar dónde se encuentra.

Los expertos en traumatología que evaluaron a exprisioneros de estos centros coinciden en que los niveles de cortisol y estrés alcanzados en estas celdas pueden dejar secuelas de ansiedad y desorden de estrés postraumático (DPT) durante años.

La instalación en Nueva York permite a los asistentes experimentar, aunque sea por unos minutos, el aislamiento acústico y la presión ambiental del lugar.

La ausencia total de privacidad, sumada al trato impersonal y represivo del personal de custodia, convierte cada hora de espera en un verdadero calvario de incertidumbre legal y emocional.

Preguntas frecuentes sobre las salas de detención del ICE

¿Por qué se les conoce popularmente como 'hieleras' a estas celdas?

Se las denomina 'hieleras' debido a las temperaturas extremadamente bajas que mantienen los guardias en las salas de detención a través del aire acondicionado central.

Múltiples testimonios indican que el frío intenso se utiliza como un método de control físico y desmoralización para mantener a los detenidos aletargados.

¿Cuánto tiempo se supone que debe pasar un migrante en estas celdas?

Por normativa, estas salas de procesamiento temporal están diseñadas para retener a las personas por un máximo de 72 horas antes de ser liberadas o trasladadas a un centro de detención de largo plazo.

Sin embargo, diversos informes han documentado casos de personas retenidas durante más de una semana en estas condiciones de hacinamiento.

¿Cuál es el objetivo de recrear una celda del ICE en Nueva York?

La reconstrucción busca visibilizar ante la opinión pública y los legisladores las condiciones inhumanas a las que son sometidos los migrantes.

Al llevar la celda física a un centro urbano de alto perfil como Nueva York, se intenta generar conciencia social e impulsar reformas en el sistema migratorio.

¿Tienen acceso los detenidos a duchas o atención médica en estas salas?

En las celdas de procesamiento inicial no suele haber duchas ni instalaciones médicas complejas.

La atención médica se limita a revisiones superficiales de emergencia, y la higiene personal es sumamente precaria debido a la falta de insumos básicos como jabón, cepillos de dientes o toallas.

La reconstrucción de esta celda en Nueva York nos ofrece una ventana indispensable hacia una realidad que muchos prefieren ignorar, recordando la importancia fundamental del respeto a los derechos humanos en las políticas de frontera.

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