La guía completa para no desfallecer en el ayuno

Tanto si realizas un ayuno cortó en casa de uno a tres días, como si lo haces medio o largo (a partir de una semana) en una clínica o centro de reposo especializado, sigue estas recomendaciones:

Durante la preparación

En ayunos largos, realiza una entrada lenta, con un régimen asociado suave de frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos; eliminando gradualmente carnes, pescados, huevos y lácteos, seguido por unos días de crudos y, finalmente, de frutas.

Durante los días previos al ayuno (y también durante los posteriores), no comas más de tres veces al día.

Durante los días de ayuno

Bebe al menos un litro de agua al día. Come muy despacio, masticando e insalivando a conciencia los alimentos.

Utiliza una bolsa de agua caliente si sientes frío. No tomes el sol en horas punta en verano, especialmente en la cabeza. No tomes medicamentos, fumes ni consumas caramelos o chicles. Descansa cuanto necesites, no te fuerces a levantarte.

Deja abierta la ventana para no inspirar las sustancias tóxicas volátiles que eliminas por la respiración. No des paseos largos y sal acompañado. Reserva fuerzas para volver.

El cuerpo pierde peso de forma más o menos rápida. Pueden aparecer dolores de cabeza, especialmente en quienes dejan de tomar café.

Aumenta la secreción de bilis, lo que puede producir vómitos y diarreas. Aumenta la expectoración (mucosidad y flemas). Aumenta la transpiración y el olor. Disminuye la temperatura corporal. Disminuye la sensación de fuerza y se incrementa la necesidad de descanso.

Aumenta de la sensibilidad de los cinco sentidos. Aparecen molestias, normalmente suaves, en la zona del hígado y los riñones, que indican el gran trabajo de eliminación que realizan estos órganos.

La orina se vuelve oscura y olorosa (eliminación renal), y el aliento puede ser fétido, intestinal o cetónico (eliminación pulmonar). La lengua puede ponerse blanca y pastosa (eliminación digestiva).

La piel suda y transpira (eliminación cutánea). Según las características de las personas, dominará uno u otro tipo de desintoxicación.

También puede suceder que, durante el ayuno, no ocurran síntomas especiales y la persona se sienta como en su estado normal o mejor aún, sobre todo si se trata de personas jóvenes, sin enfermedades y que no toman medicación química.

Cuándo debo realizarlo?

El ayuno es recomendable después de largas temporadas de comer en exceso. También cuando se está sufriendo un dolor tísico o una enfermedad aguda, tales como un catarro, anginas, bronquitis, vómitos, diarrea, etc.

Muchas veces no son más que crisis curativas o reacciones de limpieza y una regeneración psicología, orgánica y emocional. Por supuesto, hablamos de ayuno en nuestra sociedad, porque normalmente comemos en exceso e ingerimos sustancias tóxicas.

No tendría sentido hablar de ayuno en los lugares donde no hay que comer y donde las enfermedades no son por exceso y derroche, sino precisamente por lo contrario, por la carencia.

La terapia del ayuno

Descubre su poder de limpieza y curación. ¿Llevas tiempo comiendo en exceso y sin control? ¿Te pasas el día preocupado y estresado?

¿Sientes que te falta energía y vitalidad? si necesitas purificar tu cuerpo y tu mente, la terapia del ayuno te puede ayudar. Los especialistas coinciden en que el ayuno es un caminó, olvidado hacia la salud.

El motivo es que la medicina, igual que ha sucedido con la psicología, se ha centrado en el estudio y cura de la enfermedad, y ha dejado de lado el estudio de la salud y los factores que la favorecen. Además de una ciencia de la enfermedad, es necesaria una verdadera ciencia de la salud.

La enfermedad manifiesta cómo vivimos y lo que no vivimos, lo que quisiéramos vivir y que no nos atrevemos, las cosas pendientes nunca las hacemos.

La práctica del ayuno es el medio de curación más adecuado, a pesar de que en estos años de sobreabundancia de alimentos en occidente no se le ha dado ninguna importancia.

La abstinencia del alimento

La abstinencia se basa en dejar de comer alimentos por un periodo de tiempo determinado, desde un día hasta, incluso, más de tres semanas, durante el cual el cuerpo solo se alimenta de agua y de sus propias reservas.

Si introducimos alimentos en la dieta, por pocos qué sean, o ingerirnos cualquier otro líquido (caldos, zumos), hablamos de dietas de caldos, zumos, frutas o crudos. Estas son también muy beneficiosas, pero su efecto es menor.

A lo largo de la historia, el ayuno se ha utilizado en la triple vía de limpieza corporal, la claridad espiritual, y una descontaminación a nivel mental.

Los antiguos místicos lo consideraban imprescindible para el desarrollo espiritual. También Gandhi conocía sus efectos y decía:

No debemos llenar el aparato digestivo con alimentos innecesarios. Un ayuno ocasional nos permitirá mantenernos equilibrados.

Por qué es recomendable

Las agresiones de la vida moderna son de por si suficientes para producir una intoxicación corporal general, que indica la necesidad de un tiempo de ayuno y limpieza.

Concretamente, en nuestra vida actual, no solemos dar descanso al aparato digestivo, que se sobrecarga de trabajo como consecuencia de una alimentación no adecuada, que suele ser artificial y excesiva.

El ayuno, es una de las mejores formas de darle unas vacaciones a todos los órganos digestivos, también se incluye el páncreas y el hígado.

Por otra parte, es relevante el hecho de que el ayuno no va a curar, lo que hace es curarse el cuerpo por si solo mientras ayunamos. El ayuno posibilita que el cuerpo ponga en marcha todos los procesos para desintoxicarse, regenerarse y limpiarse.

Qué sucede en el organismo

Durante las primeras horas de ayuno intermitente, el cuerpo consume la glucosa que fluye en la sangre y la almacena en el hígado y los músculos en forma de glucógeno. Después se nutre de las reservas grasas y, finalmente, de las proteínas.

Las células y tejidos intracelulares, un fenómeno que el organismo controla perfectamente y mediante el cual los materiales inútiles son digeridos en primer lugar.

El ayuno intermitente, debido a que obliga al cuerpo a depender de sus recursos internos, fuerza la eliminación de los derrames, abscesos, depósitos, tumores y la reabsorción de tejidos perjudiciales formados con los años.

Esto es posible porque, cuando una persona ayuna, gasta energía en el proceso de digestión y asimilación de nutrientes, por lo que esa energía se invierte en los procesos de eliminación, autorregulación y auto curación.

¿Pasaré hambre, me dolerá?

Siempre ha existido la idea de que el ayuno intermitente es más fácil de realizar de lo que imaginamos, pues no se pasa hambre en ningún momento e incluso es corriente que vaya acompañado de una sensación de estómago llego, a pesar de que la única ingesta sea de agua.

El hambre física pocas veces dura más de unas horas, es decir, dura hasta el momento en que el cuerpo recurre a sus grandes recursos grasos. A partir de entonces, no existe sensación de hambre durante todo el ayuno. Y aunque algunas personas sienten “hambre psicológica”, en realidad el cuerpo no tiene hambre.

Con frecuencia, el ayuno conlleva síntomas de desintoxicación y curación que pueden confundirse con síntomas de alguna enfermedad porque suelen causar, dolor de cabeza, boca pastosa, la orina muy oscura, tener nauseas y vómitos, etc. Pero lo que indican estos síntomas es que el cuerpo está en proceso de limpieza.

¿Dónde debo hacerlo?

Es aconsejable llevar a cabo el ayuno en un lugar y momento tranquilos, que te permitan reposar y relajarte sin presiones.

El contacto con la naturaleza es idóneo, ya que de esta forma nos podemos alimentar del contacto con la tierra, el agua, el aire y el sol. Y para que sea incluso más efectivo, es necesario ahorrar la energía, que, de esta forma, se dirigirá hacia la desintoxicación y la curación.

 Los Beneficios

  • Descompone las grasas acumuladas.
  • Elimina sustancias tóxicas ingeridas, como drogas o medicamentos químicos.
  • Facilita la reabsorción de los depósitos de colesterol en las arterias.
  • En el proceso digestivo se desvía hacia los tejidos y órganos que necesitan ser reparados, regenerados y revitalizados.
  • Permite a los órganos vitales un descanso general y completo.
  • Vacía el conducto digestivo y se deshace de bacterias de fermentación y putrefacción.
  • Elimina el exceso de agua retenida.
  • Asimilas los nutrientes más fácilmente.
  • Provoca calma y quietud mental, favoreciendo la expansión de la consciencia.
  • Saca a la luz síntomas ocultos, o que creíamos curados, por haber sido aliviados o anulados con medicación.
  • Permite que el cuerpo se alimente de las reservas menos vitales, lo que favorece, con frecuencia, la desintegración de quistes, abscesos, bultos y tumores.
  • El sistema inmunitario aumenta considerablemente su capacidad.
  • Rejuvenece las células, los tejidos y los órganos.

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