Las buenas maneras en la oficina

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Mantener en todo momento los buenos modales y hacer gala de buena educación es un requisito indispensable para cualquier persona, independientemente de su posición, su trabajo, su procedencia…

Es por ello que nunca está demás recordar algunos aspectos clave del protocolo que debe seguirse en la oficina:

La puntualidad como premisa

Los horarios en la oficina están para cumplirlos. La puntualidad se convierte, en el entorno laboral, en una virtud necesaria.

Tanto en reuniones como al comienzo de la jornada laboral, la puntualidad es símbolo de formalidad, respeto y responsabilidad.

Evidentemente siempre se deben dejan unos minutos de cortesía pero en un mundo en el que cada minuto cuenta, es indispensable estar siempre a la hora acordada, más aún si los que convocamos la reunión somos nosotros mismos; el anfitrión jamás debe hacerse esperar.

El espacio laboral está jerarquizado

Salvo en las denominadas empresas modernas, la jeraquía se hace notar también en espacio laboral. En salas, despachos y mesas de reuniones, el sitio de cabecera siempre está reservado para el directivo de mayor representación.

En el caso de las presentaciones, éstas se hacen de la misma manera que en otros ámbitos sociales: de menos a más. El de menor rango es presentado al de mayor rango.

Así mismo, a la hora de caminar (por pasillos y demás) junto a una persona, merece la pena recordar que la derecha es el lugar de preferencia.

Si caminasen tres o más personas en paralelo, el del centro es quien cede el paso (en la entrada de una puerta, por ejemplo) primero al de su derecha y luego al de su izquierda. A la hora de ceder el paso, prima el puesto por encima del sexo.

Sobre gestos y posiciones del cuerpo

No sólo hay que sentarse correctamente por motivos ergonómicos . La postura que adoptemos también ha de ser comedida y respetuosa con nuestros compañeros.

Los expertos en protocolo añaden que tampoco es recomendable esconder las manos debajo de la mesa, cruzar las piernas (los pies, sí pueden ser cruzados), no rescostarse ni sujetarse la cabeza entre las manos y evitar gestos molestos o que denoten falta de atención (rascarse, jugar con objetos, mover papeles…)

Mantener en todo momento las buenas maneras resulta imprescindible si se quiere crear y mantener un grato ambiente laboral y una imagen positiva frente a superiores, clientes y/o compañeros de trabajo.

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