Cómo hacer un exfoliante para pies

Si quieres quitar la piel muerta de tus pies y verlos nuevamente saludables, no te pierdas los siguientes consejos y crea tu propio exfoliante en pocos y simples pasos.

Acorde pasan los años, la piel se vuelve cada vez menos capaz de eliminar las células muertas, lo que genera una obstrucción de los poros y la consecuente acumulación de impurezas.

Es por esto que un buen exfoliante para pies resulta de gran ayuda cuando de recuperar la salud dérmica se trata. 

Sin embargo, muchas personas dejan de lado este tipo de productos porque necesitan ahorrar dinero, no quieren utilizar productos con ingredientes de origen desconocido o simplemente no le dan demasiada importancia a este paso y solo se centran en la hidratación. 

En este marco, la alternativa de crear exfoliantes caseros puede resultar óptima, ya que no solamente es más económico que comprar un producto industrial, sino que permite conocer su composición con exactitud e incluso configura una interesante fuente de entretenimiento. 

A continuación, conocerás algunas de las características principales de este cosmético, sus usos más comunes y algunas recetas efectivas para que pruebes elaborar uno con tus propias manos desde la comodidad de tu hogar.

Índice
  1. Exfoliante con aceite de borraja
  2. Exfoliante para pies casero
  3. Exfoliante para pies secos
  4. Exfoliante para pies con callos
  5. Exfoliante para pies con bicarbonato
  6. Como exfoliar los pies

Exfoliante con aceite de borraja

Reconocida por sus propiedades diuréticas y su gran contenido de ácidos grasos esenciales, la borraja es una verdura que no solo puede aprovecharse para elaborar deliciosos platos, sino que su aceite es realmente útil para uso cosmético. 

Si se obtiene bajo presión en frío, esta sustancia puede ayudar a mantener la piel saludable y oficia como un antiinflamatorio natural que puede resultar clave en el alivio de la artritis y las molestias premenstruales.

Entre sus beneficios más conocidos dentro del mundo de la dermatología se encuentran los siguientes: brinda elasticidad, colabora en la regeneración de tejidos, confiere tonicidad, previene el envejecimiento, reestructura el equilibrio graso de la piel y ayuda en casos de psoriasis. 

Teniendo en cuenta las virtudes mencionadas anteriormente, muchas personas eligen este aceite para agregarlo a sus exfoliantes tradicionales o crear los propios desde cero, combinándolo con sal marina o arcilla verde.

Exfoliante para pies casero

La exfoliación de la piel ayuda a aliviar dolores de pies, suavizar asperezas y generar una bonita sensación de descanso.

Si logras crear un ambiente agradable, también puedes convertir el proceso en un momento de relax, disfrute y autoconocimiento. 

Por otra parte, al barrer con la mayor parte de las células muertas, esta acción hará que la piel luzca notablemente más joven, elástica, suave, fresca e iluminada.

Y, un dato no menor, será más propensa a recibir las bondades de las cremas y ungüentos hidratantes que se aplican posteriormente.

Una gran noticia es que todos estos beneficios son muy fáciles de obtener, ya que crear un exfoliante casero ya sea para utilizar en pies o en otras partes del cuerpo es realmente sencillo, no requiere de grandes conocimientos y puede hacerse con unos pocos utensilios nada fuera de lo común. 

A continuación, veremos dos opciones de las más buscadas: una para combatir los pies secos y otra para eliminar los molestos callos.

Exfoliante para pies secos

Si tienes los pies demasiado secos, puedes probar hacer tu propio ungüento a base de aceite de almendras, un ingrediente disponible en la mayoría de las góndolas que aporta vitamina E y antioxidantes. 

Ingredientes

  • 2 cucharadas de aceite de almendras.
  • 3 cucharadas de azúcar.

Procedimiento

  • Combinar ambos ingredientes en un bote limpio.
  • Revolver hasta formar una mezcla homogénea.
  • Colocar la preparación en los pies con movimientos circulares.
  • Enjuagar con agua tibia.

Exfoliante para pies con callos

Los exfoliantes hechos a base de sal y avena son muy útiles para combatir durezas y callos.

Tienen la ventaja de que su ingrediente principal está en todas las alacenas y es verdaderamente económico.

Es una gran idea combinarlo con aloe vera, una planta con reconocidas propiedades calmantes y antiinflamatorias, también muy fácil de conseguir.

Ingredientes

  • 2 cucharadas de sal.
  • Media taza de aloe vera.
  • 4 cucharadas de avena.

Procedimiento

  • Combinar todos los ingredientes en un recipiente.
  • Remover la mezcla hasta que quede homogénea.
  • Aplicar sobre los pies limpios, haciendo masajes circulares en toda la superficie.
  • Retirar la preparación con ayuda de agua templada.

Exfoliante para pies con bicarbonato

Uno de los ingredientes más conocidos en el mundo de las preparaciones caseras es el bicarbonato de sodio.

No solo es utilizado en el mundo de la cosmética, sino que también es el aliado número uno (junto al vinagre y el limón) en el universo de la mantención del hogar. 

Como no podía ser de otra manera, existen también exfoliantes hechos en base a esta sustancia, que posee poderosas propiedades antifúngicas, antiinflamatorias y de limpieza.  

Ingredientes

  • 2 cucharadas de bicarbonato de sodio.
  • 5 cucharadas de aloe vera.

Procedimiento

  • Combinar ambos ingredientes en un recipiente limpio.
  • Mezclar hasta formar una preparación homogénea.
  • Aplicar sobre los pies recién lavados con movimientos circulares.
  • Dejar actuar cinco minutos y retirar con agua tibia.

Como exfoliar los pies

Para exfoliar adecuadamente los pies, te recomendamos seguir estos pasos:

  • Limpiar los pies hasta que queden completamente libres de suciedad e impurezas.
  • Remojarlos en un bote lleno de agua tibia al menos cinco minutos.
  • Aplicar el exfoliante con pequeños movimientos circulares a lo largo y ancho de toda la superficie. Si tienes muchas durezas o callos, también puedes ayudarte con una esponja áspera o una piedra pómez.
  • Retirar la preparación con ayuda de agua tibia hasta que los pies queden completamente limpios nuevamente.
  • Envolver los pies en una toalla durante tres minutos hasta que estén secos en su totalidad.
  • Aplicar una crema o un gel hidratante.

En cuanto a la frecuencia de aplicación, esta variará de acuerdo al tipo de piel: si es grasosa, se recomienda realizar este proceso dos veces por semana, mientras que si es seca alcanzará con hacerlo solo una vez.

Además, es importante corroborar con un profesional de la salud el estado de la dermis, ya que puede resultar un procedimiento irritante en algunas pieles sensibles o dañadas. 

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