El mágico bosque de Arrayanes, en la Patagonia Argentina

bosque de arrayanes

Un tipo de bosque único en el mundo, debería contarse entre los espectáculos más bellos que la naturaleza puede brindar en Argentina.

Árboles centenarios de más de 15 metros de altura y en una densidad y colorido asombroso son el destino de una de las excursiones más famosas desde la ciudad de Bariloche.

Donde se encuentra el bosque de arrayanes

El bosque, está situado dentro del Parque Nacional Los Arrayanes, una reserva natural protegida desde el año 1934.

El Parque está emplazado en la provincia de Neuquen, en Argentina, muy cerca de la ciudad de Bariloche, desde donde parten las excursiones hacia la península de Quetrihué, en la ribera norte del famoso lago Nahuel Huapi.

Cómo llegar bosque de arrayanes

La excursión al bosque de Arrayanes, se realiza mayormente partiendo en catamarán hasta llegar al Puerto de Quetrihué luego de navegar por el Lago Nahuel  Huapi.

Pronto nos internaremos en el bosque de Arrayanes, con una especie de árboles que crece a orillas de lagos o ríos, pero que las particularidades del lugar han conseguido conformar una categoría boscosa única.

La belleza del lugar es especial: en un día soleado, los rayos del sol penetraran el follaje entre destellos que agregan un colorido impactante.

Qué es el bosque de arrayanes

El rasgo más característico del bosque de Arrayanes, es probablemente la tonalidad de la corteza de los árboles, en un color rojo canela que al desprender parte de su corteza, exhibe una textura manchada con colores tirando al blanco.

El bosque se recorre sobre una pasarela de madera que evita el contacto y el posible daño que podrían causar los visitantes, un modo de solucionar años de deterioro sobre árboles de un crecimiento extremadamente lento.

Un sector del bosque, se encuentra completamente vedado a las visitas. Existe un modo de visitar el bosque de Arrayanes por tierra, partiendo desde la localidad de Villa La Angostura por un sendero peatonal que se extiende por 14 kilómetros.

Por tierra o por agua, el acceso al bosque supone una experiencia en plena naturaleza, como la Patagonia bien sabe brindar a sus visitantes.

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