Descubriendo Ilha Grande, el «Caribe» Brasilero

Ilha Grande

Una isla paradisíaca frente a las costas de el Estado de Río de Janeiro, en Brasil, permaneció increíblemente aislada hasta hace muy poco tiempo.

Redescubierta como un destino turístico luego de décadas de reclusión, sus playas y costas atraen cada vez más viajeros que buscan disfrutar de un espacio casi virgen conocido como el «Caribe» Brasilero.

Durante un largo tiempo hasta bien entrado el siglo XX, la Isla Grande, localizada en el municipio de Angra dos Rei, fue utilizada prácticamente como el patio trasero de la cosmopolita Río de Janeiro.

Destino de los enfermos en cuarentena recién llegados al país, y convertida a zona aislada donde situar una colonia Penal para recluir a los criminales y presos políticos en tiempos de dictadura, recién en el año 1994, la isla se convirtió a una zona abierta al turismo con la eliminación del presidio.

Ilha Grande en brasil

Dentro de una enorme bahía (bahía de Ilha Grande), la isla posee un paisaje accidentado con elevaciones que alcanzan los 1000 metros de altitud sobre el nivel del mar.

La costa de la isla es irregular y está alternada por zonas rocosas, pequeñas bahías y unas 106 playas de aguas transparentes con infinidad de estilos para todos los gustos.

Hacia el interior, la vegetación densa toma forma de selva, con diversidad de animales, aves y flora nativa, en un área mayormente protegida en un Parque Estatal con el nombre de Ilha Grande.

Apenas urbanizada, el poblado más importante de la isla es Vila do Abraão, una pequeña «capital» y puerto de llegada donde hacer base en alguno de sus hospedajes, y desde allí contratar paseos y excursiones por la isla.

Con un paisaje privilegiado, un clima tropical, y un sol que se muestra la mayoría de los días del año, es fácil imaginar el motivo por el que la isla es un destino turístico en ascenso conocido en el mundo como el «Caribe» Brasilero: playa, montaña y selva en dosis suficientes para satisfacer a quienes buscan un lugar de ensueño.

Caribe Brasilero

En Ilha Grande se preserva el paisaje a tal extremo que está prohibida la tracción a motor por lo que la bicicleta es el método más adecuado para conocerla.

La aventura comienza partiendo en un ferry desde Angra dos Reis o Mangaratiba, el único modo posible de poner los pies en la isla.

Los tiempos que conocemos como modernos, aún no descubrieron Ilha Grande, y la conservan congelada para nuestro deleite.

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