La depresión post parto

El embarazo y los sueños

La psicología analítica llama inconsciente colectivo a aquellos términos o aceptaciones propios de la cultura popular.

Uno de los más impregnados asegura que el nacimiento de un niño es percibido como un hecho con alto contenido emocional; de alguna manera, toda la situación mueve los mejores sentimientos.

La madre por lo tanto deberá de asumir una apariencia radiante, llena de felicidad por tal bonita situación.

No obstante esto, el casi el 80 % de las madres padecen en el período inmediatamente posterior al parte una más o menos prolongada fase depresiva.

Esto es independiente del tipo de parto; aparece con igual frecuencia en los embarazos que se desarrollan con normalidad, como en los abortos provocados o espontáneos.

Inclusive en la gran mayoría de los casos, el mismo padre también siente sensaciones similares.

Se trata de un fenómeno muy difícil de comprender, según aseguran los mismos especialistas en el campo. 

El padre puede también comenzar a sentir profunda tristeza, muchas veces relacionado con la sensación de sentirse desplazado por el nuevo integrante de la familia.

Si bien la depresión suele ser más breve que en la mujer, dependerá de cada caso particular.

La depresión post parto en la mujer suele aparecer entre el tercer y el décimo día después del parte y sus manifestaciones son: crisis de llanto inmotivado, desinterés, insomnio, ataques de angustia, falta de motivación, desgano.

La explicación más común, en términos científicos, implica un simple desarreglo hormonal.

En el momento del parto la mujer “quema”, por así decirlo, gran cantidad de hormonas, a tal punto que a las pocas horas del nacimiento tiene muy poca concentración de ellas.

El mismo fenómeno se da cuando “sube la leche”, con iguales consecuencias sobre el humor. Y también existen agregados que no ayudan a mejorar la situación.

Así, es más frecuente en las madres primerizas, donde duele más la pérdida del papel protagónico que ella mantuvo durante todo el embarazo: ya dejó de ser el centro de atención y atracción.

Inclusive puede llegar a aparecer cierta frustración cuando el bebé se desplaza en ese terreno y se muestra con tanta libertad.

También se hacen muy fuertes las dudas e inseguridades que despierta la sospecha de no llegar a ser una “buena madre”.

Similares raíces orgánicas parece tener la depresión postaborto; desde luego que aquí la intimidad psíquica es otra. La sensación más importante es la de vacío moral, donde se manifiesta una importante sensación de culpa.

¿Cuánto dura este cuadro? Pues generalmente suele variar entre 6 a 8 semanas, aunque hay varias excepciones.

En cuanto a tus relaciones con los demás, será clave la comunicación con tu pareja, donde suelen darse severos problemas que pueden perjudicar la estabilidad misma.

Lo más común es sentir ausencia de apoyo afectivo, de ayuda doméstica, una sensación de soledad que apuntará negativamente a los miembros de la familia.

Otro aspecto importante es un conflicto con la feminidad característica de la mujer, que parecería perderse en el embarazo, y que se acentúa especialmente las semanas antes del nacimiento.

Ambos episodios generan depresión y deben ser tratados, si perduran en el tiempo, con psicoterapia adecuada, para evitar dolorosas  repeticiones ante situaciones futuras semejantes.

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