¿Sabes como funciona la libido?

libido

Siempre que hablamos de sexo y de deseo, hablamos de libido. Pero qué significa esta palabra que tanto utilizamos para referirnos a las ganas de mantener una relación sexual o a la posibilidad de alcanzar un orgasmo?

Libido significa “deseo hacia otra persona” y por ello lo usamos con frecuencia en sexología.

Una definición mas técnica se refiere a libido como la libre creatividad, o energía psíquica que un individuo dispone hacia el desarrollo personal, o individualidad de sí mismo.

Y, Sigmundo Froid la describe como el conjunto de energía vital de la persona.

En la medicina se usa el término para referirse al deseo sexual y desde aquí, un nivel de libido inferior a lo normal es una enfermedad y recomendará que se tomen medidas para curarla.

El deseo y la libido

Hay una tendencia generalizada a pensar que cuando hablamos de libido, nos referimos “exclusivamente” al deseo sexual, pero ésto no siempre es así y es importante diferenciar el deseo del deseo sexual y de la libido.

Cuando hablamos de “libido” estamos haciendo alusión a un conjunto de factores que componen la personalidad del individuo y que van mucho más allá del sexo propiamente dicho; pero en sexología se lo emplea como sinónimo de  “deseo sexual”.

El deseo es uno de los pilares sobre los que se erige la estructura de una pareja, gracias a ellos se renuevan los sentimientos de amor y el apego mutuo, cosas tan necesarias para salir adelante.

Si bien la libido varía mucho de forma natural existen ciertos factores que contribuyen a esto haciendo que caiga antes de tiempocomo el estrés, las preocupaciones, ciertos medicamentos…Resulta muy difícil dejar la mente en blanco y disfrutar del momento cuando la cabeza está atiborrada de preocupaciones y deberes.

Los períodos de libido baja pueden darse tanto en el hombre como en la mujer, por eso, es conveniente realizar ambos una consulta ante los primeros síntomas de desinterés por el sexo.

¿Sin libido no hay sexo?

Es un proceso que se origina en el inconsciente del cerebro como producto de factores psicológicos, espirituales y fisiológicos (hormonas), y otros más diversos como la educación, la cultura, etc.

Asimismo, existen matices en cuanto a la disfunción de la libido puesto que no existe una dosis estándar de deseo, depende de cada persona y varía según las circunstancias.

Es aquí donde viene a tallar el equilibrio, el cual lo debe poner el miembro menos fogoso de la pareja, pero sin llegar a extremos que puedan producir serios conflictos en la relación.

Por otro lado, existe lo que se llama el deseo sexual interferido, que se refiere cuando el sexo no fluye por factores como la desconfianza de pareja, el disgusto, la conveniencia o cuando se usa el sexo como soborno, por nombrar algunos.

Otros factores no íntimos que pueden afectar la libido son la incidencia de enfermedades, la toma de medicamentos o el consumo de alcohol y sustancias nocivas que pueden imposibilitar la erotización.

Por último, creo que el sexo sin libido no existe. Puede que no haya penetración, pero la libido no puede estar ausente porque es la sal que le da sabor, vida y sentido a esta maravillosa unión de personas llamada sexo.

Claves de la libido masculina

La libido es la base fundamental del deseo sexual. Al comienzo se manifiesta a través de sensaciones y emociones,y aunque es muy difícil establecer el origen mismo del deseo, su presencia incontenible nos lleva a expresar nuestro instinto sexual en toda su potencialidad.

Sin embargo es oportuno aclarar que la libido representa el impulso de la vida, de todo lo que deseamos, incluido el impulso sexual.

En cambio el deseo, es explícitamente sexual. ¿Sabes como funciona la libido? ¿Qué hacer para mejorar ese impulso sexual? He aquí algunas claves:

Muchas personas confunden deseo con amor, y tienden a plantearse cuestiones del tipo “¿no lo deseo porque no lo amo o al revés?.

Debes tener claro que se trata de sentimientos bien diferentes, que viajan por carriles separados, y en algunos casos es común desear a alguien a quien ya no amas y viceversa.

El deseo sexual nos lleva muchas veces a desear a una persona a quien no amamos, o con la cual no mantendríamos una relación de pareja, sin embargo hay una química inexplicable que conduce nuestro erotismo hacia esa persona en particular.

Una erección débil o la falta de ella, en el 99% de los casos no tiene que ver con la libido, ni con el deseo, ni con la capacidad de la mujer de ser deseada.

Sería bueno que la mujer recordara que si un hombre está allí a su lado, desnudo o conviviendo con ella, es porque la desea.

El deseo sexual no es cuestión de género. Hay hombres poco interesados en el sexo y mujeres muy motivadas por la actividad sexual, contrariamente a las creencias más difundidas.

El deseo sexual masculino es bien impulsivo, no requiere preparación y puede manifestarse en cualquier ámbito o momento.

En el caso de las mujeres, es necesario cierto “clima” que predisponga a la acción.

Claves de la libido femenina

La libido es el “deseo hacia otra persona” y nos referimos a ella como la libre creatividad, o energía psíquica que un individuo dispone hacia el desarrollo personal, o individualidad de sí mismo.

En Sexología se emplea para hacer referencia al deseo sexual y debe diferenciarse la libido masculina de la femenina, puesto que las fuentes de placer varían de un sexo a otro.

Este proceso que se origina en el inconsciente del cerebro producto de factores psicológicos, espirituales y fisiológicos (hormonas), y otros más diversos como la educación, la cultura, no es una ciencia exacta; cambia entre hombres y mujeres pero cambia de una mujer a otra también y no sólo eso!

La libido femenina sufre variaciones en una misma mujer, según el momento del período menstrual en que se encuentre.

En general, la libido alcanza su pico máximo en una mujer promediado el ciclo premenstrual, momento en que el humor cambia y la predisposición al sexo y a los orgasmos se ve incrementada de manera notable.

Pero este comportamiento no es caprichoso, responde a cambios hormonales que se generan en las mujeres, hablamos de la testosterona y estrógeno, las hormonas del sexo y la lujuria.

La testosterona puede trabajar para alzar la libido y la energía sexual, mientras que el estrógeno agudiza los sentidos y hace de la mujer un ser mucho más sensible a olores y sabores que la conducen al sexo.

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