La alimentación en las distintas etapas de la vida

Cada etapa de la vida tiene sus requerimientos, no solo calóricos, sino también proteicos y mineral-vitamínicos.

Para saber qué comer en cada momento de la vida, hay que tener conceptos básicos sobre el tema que nos permitan asegurar, por elección de calidad y cantidad de los alimentos, el normal cumplimiento de las funciones vitales que se dará a través de un correcto conocimiento sobre el tema nutrición.

Por esta razón, no vamos a detallar complicadas cifras porcentuales ni minuciosos listados de alimentos. Lo importante es recordar que exige cada etapa de nuestra vida, para poder vivirla en plenitud de salud.

La alimentación durante la niñez

El crecimiento y desarrollo ocupan la principal tarea del organismo. En esta etapa de la niñez, referirse a ella es no olvidarse de los juegos, del desgaste de energías, del movimiento, del aprendizaje. De allí que por sus características, sea de vital importancia la cantidad y calidad de la alimentación.

Estos grupos de alimentos deben estar presentes todos los días:

  • Lácteos: 3 porciones por días, aseguran proteínas, calcio y vitaminas A y B.
  • Carnes, huevos y legumbres: 1 a 2 porciones por día, aseguran proteínas, hierro y vitaminas B.
  • Vegetales verdes, rojos y amarillos: 1 a 2 porciones por día, aseguran vitaminas, minerales y fibra.
  • Frutas: 1 a 2 raciones por día, aseguran vitaminas.
  • Cereales y derivados: 2 a 3 porciones por día, aseguran energía y vitaminas.
  • Aceites o manteca: 2 a 3 porciones por día, aseguran energía y ácidos grasos esenciales.
  • Azúcar o miel: Consumirla en cantidad suficiente para asegurar la energía (no excederse en su consumo).

En caso de trastornos (intolerancia a algunos alimentos u otros problemas), sólo el médico pediatra podrá determinar los cambios y por cuáles.

La alimentación durante la adolescencia

Esta es una etapa difícil de manejar. Por un lado, están presentes las necesidades de un organismo que crece a ritmo intenso, que almacena conocimientos a un ritmo vertiginoso y se mueve generando constantes pérdidas de energía.

Por otra parte, aparece la rebeldía, el rechazo por todo lo que es norma y el deseo permanente de innovar, de dejar de lado esquemas de vida que pertenecen a un pasado «infantil» junto a la necesidad de alcanzar una imagen segura, de perfecta atracción física.

Todo esto, que genera una combinación de sensaciones, sentimientos y frustraciones propias de esta etapa, junto a un cuerpo no totalmente definido obliga, en muchos casos, a observar con cuidado qué y cómo se alimenta el adolescente para que una dieta sana y equilibrada contemple el consumo de los nutrientes.

El adolescente puede regular la ingesta de alimentos energéticos en la relación entre su peso y la actividad física que desarrolla (o desgaste), pero no puede ni debe obviar el aporte de los nutrientes básicos, ya que en caso contrario, puede ver afectada seriamente su salud, desarrollo y crecimiento.

Estos grupos de alimentos deben estar presentes en todos los días.

  • Lácteos (enteros o descremados): 2 porciones por día.
  • Carnes (desgrasadas), huevos o legumbres: 2 porciones por día.
  • Vegetales (verdes, amarillos, rojos): 2 a 3 porciones por día.
  • Fruta: 2 a 3 porciones por día.
  • Cereales (sobre todo integrales): 1 a 2 porciones por día.
  • Aceite: 2 raciones por día, es un mínimo necesario.

Los restantes alimentos energéticos, azúcar, dulces, gaseosas, grasas, son agregados que aportan energía y que se pueden regular según la necesidad u orientación del médico.

La alimentación durante la vida adulta

Es la etapa de la vida en que la actividad física, más o menos intensa, regula los requerimientos del organismo obligando al adulto a detenerse para tomar conciencia de su ingesta, en relación al desgaste.

Cuando el joven inquieto se transforma en un adulto reposado y continúa con las mismas costumbres alimentarias. el aumento de peso es una constante que no varía hasta que no se readaptan, reorganizan y disminuyen las calorías que componen un menú diario, sin dejar de observar el respeto por la inclusión de los nutrientes esenciales.

Hay que conocer qué alimentos deben incuirse y cuáles, por sus condiciones energéticas que agregan calorías, deben reducirse o controlarse.

Estos grupos de alimentos deben estar presentes todos los días:

  • Lácteos (enteros o descremados): 1 porción al día.
  • Carnes (blancas o rojas y desgrasadas), huevos o legumbres: 2 porciones chicas por día.
  • Vegetales verdes, rojos y amarillos: 2 a 3 porciones por día.
  • Frutas: 2 porciones por día.
  • Cereales (elegir los integrales): 2 porciones por día.
  • Aceite: 2 porciones por día.

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